No sabemos, porque no hay que saberlo todo, pero todo es hasta un dia. Por eso muchos viejos sabios dicen que No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista. Y si el mal no dura 100 años, la razón básica es que ningún cuerpo lo resistirá, así mismo como reza. El poco convencimiento de esta realidad, es lo que hizo que Eduardo abusara de Leonor durante varios años. Esta incredulidad ante el famoso refrán, es lo que provocó talvez que el se creyera que el amor de su esposa de 5 años, duraría toda la vida a pesar de sus inconsciencias y maltratos. Pero no fue asi, sus deseos no se cumplieron, porque ella se fue cansando de cada insulto, de cada irresponsabilidad, de cada golpe que recibía cuando él, embriagado de alcohol, llegaba a la casa en las madrugadas y olvidaba que era un ser humano. En principio cada maltrato renacía en ella la esperanza de que un dia, él maduraria, se daría cuenta de sus errores, valoraría la familia y se volveria otro. Pero los años pasaban y los cambios no llegaban, ella era cada vez más madura y consciente de sus prioridades, mientras que él, no parecía entender que una esposa y unos hijos, eran siempre lo primero en la vida. En esos cinco años, ella había vuelto a casa de su madre unas 4 veces, molesta y dispuesta a no regresar a su casa para no verlo, pero, igual número de veces habia vuelto, porque él prometía que las cosas cambiarían y hasta de momento, parecia otro hombre, para luego mostrar que era el mismo irresponsable.
Por eso, la quinta vez, ella se fue y parecía que su ida era igual que las otras veces. Pero no, esta vez se fue, con menos motivos, pero más convencida de que eran suficientes para no regresar. El, quedó tranquilo cuando ella, cerró la puerta, aunque se extrañó de que esta vez, no se fue vociferando mil cosas. Pensó que esta ida, por ser diferente, significaba un regreso más rápido. Pero se equivocó, simple y sencillamente, era la despedida definitiva. El nunca entendió que hay cosas que no se dicen con los labios, sino con el pensamiento. Ella, ya no volveria.

