¿Qué Pasa?

El lado bueno

El lado bueno

Miguelina Terrero

miguelinaterrero@hotmail.com

Un final esperado

Peter llegó un día feliz, como era siempre, lleno de planes y deseos de disfrutar una vida que al parecer pensaba que se le iría en cualquier momento. Es que vivía rápido, quería tenerlo todo de la noche a la mañana y eso lo mantenía ansioso y sofocado.

Cuando lo busqué al aeropuerto vi su cintura ancha y su cuerpo delgado, en completo contraste, lo abracé preocupada y sentí el grosor de barriga, al chocar con la mía. Fue cuando me di cuenta de que no era nada anormal lo que tenía en aquel lugar central de su cuerpo.

Simulaba una ancha correa, pero que curiosamente estaba debajo de un sueter y una gruesa camisa. Días después, Peter, por aquello de que los amigos cuando llegan de los Estados Unidos quieren regalar y darle a todo el mundo, visitó mi casa y contándome su vida, entró y me llamó a una de las habitaciones de mi casa, para dejar ante mi descifrado el misterio.

Poco a poco, mientras hablaba, se puso de espaldas y buscó de manera forzada en aquel ?cinturón?, parecía querer sacar algo que no salía, pero al final lo logró. Entonces se volteó frente a mi nuevamente y orgulloso puso sobre mis piernas lo que había sacado a la fuerza de su cintura: un manojo de billetes en dólares que no acepté. Miré su cara y comencé a entender a dónde le había llevado su deseo de subir rápido, antes de que se le acabe la vida, que en ese momento, no sospechaba que le duraría bien poco.

Meses después, recibí una llamada para ir a verlo y quedé sorprendida de que todavía estuviera en el país. Me dirigí al lugar en que me citaba porque me dijeron que estaba enfermo y le urgía hablarme. Llegúe a la casa de una de sus hermanas, pequeña, oscura, demasiado sencilla y allí estaba él, postrado en una cama, desgastado, triste, con la cara desencajada. Sus ojos me miraron y de su garganta pensé que no saldrían palabras, pero sí.

Habló con la voz lejana, entrecortada como quien se despide. Me dijo que no dejara de ?dar vueltas? a su familia, que le apenaba dejar solos a sus pequeños hijos, pero que días después de llegar, supo que habia contraido El Sida, por medio de inyecciones de drogas y ahora todo había terminado.

No entendí algunas de sus palabras, pero si vi cerrar sus ojos en la más triste despedida. Así se fue, viviendo tan rápido como quería, se habia acortado su tiempo en la tierra. Paz a sus restos.

 

El Nacional

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