¿Qué Pasa?

EL LADO BUENO

EL LADO BUENO

Nadie se dio cuenta nunca del dia en que Amalia comenzó a dejar de sentir. Mejor dicho, el dia en que quedó tan anestesiada que dejó pasar por su cama más amantes de los que debería, sin que su cuerpo mostrara la menor sensibilidad, y sin que sus sentidos alimentaran más que un gran asco.

Ella llegó una mañana de Moca y se hospedó en una pequeña pensión de la capital junto a su hermana más pequeña. Ambas tenían el objetivo de iniciar una carrera universitaria y en esas metas, sus padres las habian apoyado desde el inicio. Fue así, llenas de ilusiones que se inscribieron en la universidad estatal e iniciaron sus carreras, enfocadas en cambiar el futuro de una familia, que aunque pobre, había decidido darles lo poco que tenían para que salieran adelante. A los pocos meses cada una tenía un novio en la universidad y se convirtieron además en jóvenes enamoradas. Los meses pasaron y el sueño hermoso de estar en la gran ciudad, se fue convirtiendo en una pesadilla, cuando se dieron cuenta de que por más que le enviaran sus padres, no alcanzaba para vivir y estudiar. Amalia, la mayor, no perdía los ánimos, pero Teresa, la más joven, ya lucía cansada de caminar a veces a pie, para llegar a su casa o a la universidad. Sus respectivos novios comenzaron a ayudarlas económicamente, pero las exigencias por esa ayuda, ya eran sabidas. Teresa terminó con el suyo, pero Amelia, por el contrario, exigió cada vez más a su novio, pero también accedió a sus caprichos. Pronto, lo que el novio de Amelia le daba era poco, y esta decidió cambiarlo para buscar uno con un concepto diferente: sería alguien que le pudiera dar más dinero. Así llegó uno, y otro y otro, hasta que hoy Amalia, tiene tantos hombres cada noche, elegidos solo para que le den dinero para subsistir, que el sentimiento quedó a un lado, y ella, simplemente dejó de sentir. Añora el tiempo en que estaba con su primer novio y le arrancaba suspiros y no sabe cómo hacer para  salir del círculo.  Allí estaba cada noche, anestesiada.

El Nacional

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