Decir lo que se siente
Mucha gente no quiere entender aún que la comunicación es el factor que puede cambiar el mundo. Pocos saben que decir lo que se piensa o se siente, por duro o feo que parezca en principio, es mejor que ocultar verdades que cuando se destapan con el tiempo, pueden destrozar vidas.
Algunos hablan, otros no, muchos se callan hermosos sentimientos y ni siquiera se dan cuenta de que decirlos es dar felicidad al amigo que tienen cerca, o al hijo, o al vecino, o quizás al vendedor de verduras que cruza día a día por tu casa.
Son sentimientos agradables de cariño, ternura, admiración, resaltar cualidades a veces que a veces la gente no sabe que posee, o sencillamente hablar con una mirada que manifiesta el amor que se siente. Hay que buscar maneras, donde quiera que se encuentren para hacer que los amigos que tenemos vean las luces de colores del mundo, como las veo yo con los mensajes que de vez en cuando me envía a través de su celular mi querida amiga Sonia y rezan te quiero mucho.
O como los que Salma deja a su esposo algunas veces pegados en el espejo de su habitación, para que los vea en las mañanas antes de ir al trabajo: no llegues tarde hoy, necesito estar contigo. Hay cariños que existen, son grandes y nadie sospecha que lo son tanto, porque no se dicen.
Eso pensaba precisamente la buena de Esther, mientras los demás escuchaban los gritos que daba frente a la caja de su fallecido esposo Marcos.
La garganta parecía quedarle pequeña para entregar el alma en cada lloro.
La desesperación parecía inundarla y ella no encontraba salidas para aquel dolor tan grande.
Se fue Marcos, ya no estaba con ella y en su llanto, solo decia llena de dolor, que aquella mañana que salió de su casa, antes de que un infarto le cegara la vida, ella, por la premura de la mañana, se quedó con deseos de darle un abrazo, pero, pensando que lo veria en la noche, dejó aquella manifestación de cariño para después. Un después que se esfumó con la muerte.
Por eso, ahora, mientras llora, abraza su cuerpo una y otra vez, queriendo matar el deseo pendiente de la mañana en que lo dejó ir, sin decirle que queria abrazarlo fuerte y desearle el mejor de los dias, sin sospechar, que, ya no lo veria más.
Allí estaba aquel cuerpo sin vida, mientras ella, cerraba los ojos y pretendia lograr que todo aquello fuera un mal sueño.

