Nada más cierto que aquella frase que suelen decir los viejos sabios, que dice que lo que mata es la hora, no las circunstancias, ni las enfermedades que te puedan afectar.
Por eso muchas veces alguien a quien han diagnosticado con una enfermedad terminal, ve morir varias personas, a veces cercanas, sin que le llegue su propia hora.
Por eso además, con sobradas razones muchos asumen su lucha, por más que la ciencia se empeñe en determinar su tiempo de vida, aferrándose a una esperanza vital para continuar en la tierra.
La madre de una amiga fue diagnosticada de cáncer, con el agravante de que duraría menos de un año con vida, sin embargo hoy cinco años después, aunque afectada de la enfermedad, doña Matilda cuenta esta historia como un chiste, porque ya pasado el tiempo ha llegado a la conclusión de que, no sabe de los demás, pero ella morirá cuando quiera.
La pequeña Anabel es otro ejemplo de este tipo de casos que Dios toma en sus manos para determinar él, no la mano del hombre.
Nació con mil problemas de salud, ha recibido más de 7 operaciones en diferentes lugares del cuerpo, sin que haya una clara determinación de lo que le afecta.
Lo cierto es que su madre se hubiera evitado toda esta lucha, si se lleva de lo que los médicos le dijeron cuando la niña nació. Le manifestaron que su pequeña no estaría viva más de unos meses porque su cuerpecito estaba debil y sus huesos no lo resistirían.
Entonces su madre Ana, inició una lucha que le ha durado 8 exitosos años, porque su niña sigue viva.
La llevó durante todo este tiempo a más de 10 centro diferentes de salud a los que era referida. Con el mismo optimismo se sacrificó y pagó cada una de sus operaciones. Se quedó sola sin pareja, y aún así su hija no dejaba de ser el centro de su vida.
Cada vez que encontraba un trabajo, exponía su situación, decía que tenía una niñita con problemas especiales de salud y que necesitaria permisos cuando esta estuviera interna. Pocos la aceptaban, pero siempre tuvo trabajos. Los médicos se convirtieron en sus mejores amigos y su economía era casi solo para su hija. En medio de todo está feliz, su niña está viva, es adorable y juntas han desafiado la muerte, porque cada día bendicen la vida.

