Me niego a despedir el personaje del duende Willie, creado por Amaury Sánchez para protagonizar aventuras para toda la familia en esta época del año.
No creo y que me perdone su creador- que en este momento, el personaje (escenificado a la perfección por Javier Grullón) deba irse, precisamente cuando ha dejado el mejor de los mensajes y llevado al máximo disfrute tridimensional a tanto público. Me atrevo- es más- a inventar la próxima historia. Porque creo que ahora que el gracioso y dulce Willie es esposo y pronto padre de familia tiene el deber de seguir luchando por la paz y el apego a tradiciones hermosas como la Navidad.
Willie puede verse feliz en casa con su esposa y dos hijos, estable, buen padre, disfrutando de una vida tranquila, pero, de seguro no se mantendrá indiferente cuando se entere de que alguien, lleno de maldad (como siempre aparecen en el mundo) amenaza de nuevo con terminar con la felicidad de sus amigos los duendes.
Es así como puede de repente tomar la decisión de regresar para ayudar a que no se rompa de nuevo la magia de la esperada Navidad.
Willie no vuelve solo, como familia unida le seguirán sus hijos y esposa, y cuando llegue al Polo Norte u otro lugar donde los duendes, encontrará dos sorpresas: -escharchita es ya más adulta y toda una líder, y quien se hace su mejor amigo es el ex villano Molotov. Asi podria iniciar una hermosa aventura mas, que de nuevo llevaria la magia del 3D, con una encantadora galleta de hilo conductor. Y sin que falten los valores principales para que el mensaje llegue de igual manera encantando a los padres y los niños que repetiremos la visita a la sala en la que se presente: Solidaridad, Perdón, Integridad, Disciplina y Amor. La historia de este personaje que inició hace unos tres años, ha ido avanzando en calidad y recursos, en cada una de sus entregas. Su protagonista ha sabido impregnarle gracia en sus gestos y movimientos, pero ha combinado esto para llegar a los sentimientos del público.
Verlo a él, a Paula y Karla Fatule, es chequear grandes avances, en tres jóvenes artistas que llegarán muy lejos. Por eso me niego a despedir a Willie. No y no.

