A pesar de mi condición de hombre, al despuntar octubre suelo colocarme un lazo rosado en la solapa de mi camisa, rutina que he realizado tanto en Tegucigalpa, en donde residí por casi cuatro años, como en Ciudad de Panamá, en donde estoy actualmente.
Dicho de otro modo, esa insignia la cargo como sinónimo de solidaridad con el mes de la lucha contra el cáncer de mama.
Es por esto que como señal de esperanza y llamada de advertencia sobre esta letal enfermedad, la efeméride con su emblema color rosa retorna cada vez con más fuerza, sugiriendo a las mujeres que se hagan un diagnóstico a tiempo, como forma de evitar el riesgo de ese padecimiento.
Ya bien lo destaca la reputada ginecóloga dominicana Gloria castillo, cuando aconseja a los hombres a unirse a la causa de la batalla contra el cáncer de mama regalándole a sus esposas, madres, etc., el pago de una mamografía o un papanicolaou.
En los últimos años las estadísticas de esta terrible dolencia se han disparado, por lo que la voz de alarma de especialistas es constante, exhortando a las féminas de más de 30 años de edad a prevenir anticipadamente esta mortífera patología.
Por: Elvis Valoy
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