La reciente muerte de don Ángel Miolán es un rudo golpe para la democracia dominicana, por la cual luchó durante toda su vida, enfrentándose con valor a la oprobiosa tiranía de Trujillo.
Su lucha comenzó en Santiago en 1934, cuando junto a otros jóvenes de esa ciudad organizó una trama para acabar con la vida del dictador, pero que fracasó. Perseguidos por los sicarios de la tiranía, tuvo que escapar hacia Haití, para agotar un doloroso exilio que le llevó por varios países, entre ellos Cuba, México y Venezuela. Junto a Juan Bosch y otros líderes exiliados, fundó en La Habana el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
En sus recorridos por el país organizando el PRD, llamaba la atención y reconocer la trayectoria patriótica de los expedicionarios del 14 de Junio de 1959. Es decir, no era mezquino en sus apreciaciones a la hora de comentar los principales aspectos de esa lucha contra Trujillo.
El único cargo público que desempeñó, con la autorización de su Partido, fue el de Director de Turismo. Su labor promocional le valió el título de Padre del Turismo Dominicano. Salió del cargo con su conciencia limpia y con las manos vacías.
Las nuevas generaciones, aparentemente adormecidas ante tanta desvergüenza, deberían tomar la figura de Miolán como referente de lucha patriótica.
Solamente la muerte de Peña Gómez pudo lograr la unidad del PRD, hoy resquebrajada por las disputas internas. No hay que olvidar que en aquella ocasión, 10 de mayo de 1998, la muerte de Peña Gómez sirvió de estímulo para la unidad y para que el PRD volviera al Poder por vía del Congreso.
Nos parece que los perrredeístas, por razones obvias, harán un esfuerzo por unirse monolíticamente, si de verdad quieren tener una significativa cuota en el Congreso, hoy controlado por el Gobierno.
Sería sensato, pues no hay que olvidar que la democracia que nos gastamos es sumamente frágil, por la falta de unidad de las organizaciones existentes, hoy enfrentadas más que nunca en la lucha por el Poder.
El ejemplo de Miolán se hace presente.
Ha sucedido a lo largo de la Historia cuando los grandes protagonistas dejan este mundo. La muerte de Miolán invita a la reflexión para fortalecer nuestra democracia.

