Una nación se estructura si se viene del porvenir hacia el presente y no del pasado al presente. Los sueños, los valores, las expectativas son el futuro. Pero este tiene sentido si se practica en el presente. Palabras de Santiago Kovadloff, filósofo argentino. Quien controla el pasado, controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado. Lema del Partido en el libro titulado 1984 de George Orwell.
Ambas podrían explicar la reacción provocada por la puesta en circulación del libro de Angelita Trujillo.
Primera suposición. Se supone que la desaparición de la tiranía de Trujillo y sus colaboradores ha dado paso (con muchísimos tropiezos aún) de lo que se llama un sistema democrático.
Uno de esos tropiezos es la ley de mayo de 1962, aún vigente, que en su articulado establece la prohibición de alabo a Trujillo o a su régimen en alta voz o por medio de gritos, discursos, impresos, escritos públicos dibujos, impresos grabados pinturas o emblemas y se considera un delito contra la paz y la seguridad pública castigada con prisión o multa o ambas cosas a la vez. ¿Quiere decir que a 50 años de su desaparición, aún Trujillo y su régimen significan, una amenaza para la paz y la tranquilidad pública? Como diría el filósofo, el pasado en el presente.
Las declaraciones del presidente de la Suprema Corte de Justicia no tienen desperdicio. Dice el magistrado que el libro de Angelita Trujillo es una obra irresponsable y una afrenta a la sociedad y algo que bajo ninguna circunstancia se debe permitir.
Para el presidente Jorge Subero, el libro de Angelita Trujillo pone en tela de juicio valores patrios y patrióticos del pueblo dominicano.
¡Ofrézcome, y no era eso precisamente lo que Trujillo hacía!
Segunda suposición. Se supone que es precisamente el sistema democrático que permite la disidencia y la libre expresión del pensamiento.
Tercera suposición. Se supone que el presidente de la Suprema Corte tiene todos los mecanismos para hacer cumplir la ley.
Cuarta suposición. Se supone que la demanda por difamación e injuria es el mecanismo que tiene el sistema democrático para afrontar la mentira encuadernada.
La protesta es tan válida como la publicación.
La prohibición es el pasado controlado en el presente.

