Opinión

¡El lobo ya está aquí!

¡El lobo ya está aquí!

Resulta cercano a lo imposible que Gobierno y clase dirigente remuevan la proa de la nave nacional en dirección a hacia donde soplan los vientos, porque el liderazgo doméstico parece empoderado de la falsa impresión de que esta es una isla inmune a tormentas económicas, financieras o políticas que se forman allende los mares.

Aquí se vive de lo comido por lo servido sin poner la más mínima atención a lo que ocurre en el exterior ni mucho menos valorar el impacto que un suceso externo pueda tener sobre la economía o la gobernanza, como si el destino dominicano fuese confiado a manos exclusivas del azar.

Desde el año pasado, cuando el barril de petróleo rondaba los 40 dólares, Gobierno y sectores productivos fueron alertados sobre las proyecciones que situaban el precio del crudo en una franja superior a los US$60, pero como en la fábula del lobo, nadie puso la más mínima atención.

Desde ese primer campanazo el precio del petróleo de referencia para República Dominicana se ha incrementado en más de 25 dólares, lo que significa un drástico encarecimiento de la economía, pero aun así nada se ha hecho para acomodar tan pesada carga financiera.

En todos los altares se ha advertido sobre la imperiosa necesidad de que cuanto antes Gobierno, sector productivo y clase política arriben a sendos acuerdos fiscal y eléctrico, pero han transcurrido años de dar vueltas en círculo, unos en defensa de privilegios irritantes y otros entre temores y conveniencia.

A causa de esa inobservancia, el déficit fiscal se acerca a los 90 mil millones de pesos, lo que constituye un fardo oneroso en el incremento de la deuda pública, mientras no se vislumbra al final del camino el encendido de una luz de equidad en el subsector eléctrico.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo han planteado la urgencia de una reforma fiscal estructural que impacte sobre el déficit fiscal, así como una solución definitiva a la centenaria crisis eléctrica, pero es poco lo que en esa dirección se ha avanzado.

El Dow Jones, el principal índice de la Bolsa de Nueva York, sufrió ayer una caída alarmante (4,6%), por el temor de que el nuevo presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, impulse una subida en los tipos de interés más rápida de lo previsto. Eso significaría mayor encarecimiento de la deuda dominicana. El lobo ya está aquí.

El Nacional

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