Opinión

El Manifiesto de Montecristi

<P>El Manifiesto de Montecristi</P>

Antes del concierto de Juan Luis y Silvio hubo otro Montecristi, ciudad de calles anchas y polvorientas, calmado mar convertido en salinas, bota cercana, que alguien llamo Morro, y donde unos desaprensivos decidieron que querían construir casas de veraneo, casas que algún dia desbataremos para devolverle a la naturaleza el esplendor de sus milagros.

El mejor fotografo de Santiago, Batista,  fue a captar ese Montecristi para la proyección de Rafael Emilio, y el puerto de donde zarparon Maximo Gomez y Marti para Playitas sirvio de marco a un conversatorio cada vez mas emocionante.

Maximo Gomez guardo para la Revolucion, la que consideraba su novia,  toda su ternura.  En su regazo, “su recio espíritu de campesino que no había atenuado su áspera moral con ninguna cultura de salones” (como diría su biógrafo Benigno Souza) se permitía descansar y musitar la poesía que su corazón reservaba para hombres como Marti, Maceo, Panchito (su hijo muerto junto a Maceo, en el mismo lugar donde nació) y para Mananá y Clemencia.

Esa ternura y poesia las encontramos en sus cartas.

A alguien que pretende hablarle mal de José Marti le dice:

“POCOS CONOCEN A MARTI COMO YO, PUEDE SER QUE NI EL MISMO SE CONOZCA TANTO.  MARTI ES TODO UN CORAZON CUBANO, EN MATERIA DE INTERESES ME DEBE EL CONCEPTO DE QUE SU PUREZA ES INMACULADA”.

Y de Maceo:

“UN CONSEJO SOLAMENTE Y CONCLUYO, QUE NO SE ATURDA SU OSADIA PUESTO QUE LE CONOZCO DE MUY VIEJO, Y NO OLVIDE LA SENSATEZ…SE DEBE VIVIR PARA LA PATRIA ANTES QUE MORIR POR LA GLORIA, Y NADA MAS”.

De los pobres, de la “plebe”, decía “PARA ESOS TRBAJO YO”.

Esa asociación de la Revolucion con la mujer: madre, novia, amante, compañera de lucha, le acercaría al corazón de las mujeres.  Ello explica el que en todas las ciudades donde llegaba. quienes le esperaran, recibieran y se pusieran a sus órdenes, en momentos cuando sus viejos compañeros de lucha “mambises excépticos o cansados” le desertaran, fueran las mujeres.

Por eso hoy, creemos no equivocarnos cuando decimos que el Manifiesto de Montecristi debería llamarse MAXIFIESTO DE GOMEZCRISTI  y  en nombre de las mujeres dominicanas  decirle a Máximo Gómez ¡AQUÍ ESTAMOS GENERAL!, confiadas que al igual que en Camaguey, también nos escuchen los jóvenes.

El Nacional

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