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Para entender este fenómeno es preciso abrevar en el concepto formulado por Joseph C.R. Licklider —en 1963— de crear una red de ordenadores capaces de comunicar a usuarios situados en distintas computadoras, una especie de red galáctica apoyada en las investigaciones de Paul Baran, de la RAND Corporation, quien desde 1958 venía trabajando en la creación de un tejido de comunicaciones que superviviera un ataque nuclear.
El trabajo de Baran, aunque se presentó en 1962 fue publicado en 1964. A las investigaciones y descubrimientos de Licklider y Baran, se anexaron las de Leonard Kleinrock, del MIT, y las de Donald Davies, del National Physical Laboratory (NPL), del Reino Unido, quienes laboraban en conceptos relativos a la multiconexión, y ya en 1968 la Agencia de Investigaciones de Proyectos avanzados (ARPA) aprobó un plan que incluía la integración de todas las teorías y trabajos. Luego, en 1969, se transmitió el primer mensaje a través de ARPANET (la matriz de Internet), una red de computadoras creada por encargo del Departamento de Defensa de los Estados Unidos (DOD). Con ARPANET nació una herramienta que modificó la esencia estructural de los mecanismos que inciden en la información pública (el periodismo, la publicidad, la propaganda y las relaciones públicas).
El uso de estos mecanismos se amplificó a través de la inclusión de los medios de comunicación existentes, principiando en los Estados Unidos en los 80’s, con la empresa Knight Ridder, de San José, California, cuyos experimentos en servicios de videotextos tuvo magníficos resultados de research, proporcionándole el desarrollo de vastas redes telemáticas, incluyendo la Internet y de grandes herramientas para operaciones en la Web.
Pero fue a partir de 1993 cuando las grandes cadenas periodísticas norteamericanas se dieron cuenta de la importancia de la noticia en línea y servida ésta a través de periódicos electrónicos multimediales (aunque ya en 1992 The Chicago Tribune había creado su versión electrónica integral mediante la red de servicios de Internet, American OnLine, AOL). Hacia 1994 The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, Newsday, USA Today, The Kansas City Star y otros diarios de Europa y Japón, comenzaron la práctica de, paralelamente a sus tiradas en papel, poner en línea sus noticias y transmisiones.
Las estrategias comunicativas ya no serían programadas hacia los escenarios colectivos, sino conjuntamente con el individuo, con el consumidor, y principió lo que sería la alianza del marketing con la neurociencia, naciendo así el neuromarketing a comienzos de los 90’s, al que Facundo Manes, Director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro (Argentina), definió como “cierta aplicación de metodología utilizada en la investigación neurocientífica para analizar, comprender y predecir el comportamiento humano en relación con el mercado, el consumo de productos y bienes de uso, y en cual se incluyen usos de técnicas como la resonancia magnética funcional o estudios de electroencefalografía para evaluar si las personas responden favorablemente —o no— ante el nombre de una marca, un producto determinado o algunas de sus características”.

