La exhortación ayer del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, a no extraviar horizontes, promover unidad y enfrentar con gallardía y patriotismo males medulares que afronta la sociedad, debería ser recibida por Gobierno, clase política y población como bálsamo contra desalientos, insensateces y extremismos.
López Rodríguez ha pedido que la dirigencia nacional escuche y atienda los requerimientos de la ciudadanía durante los procesos de discusión y aprobación de reformas jurídicas y políticas y que en ningún modo se intente privilegiar intereses sectoriales o personales.
En su homilía, leída en la misa concelebrada en la Basílica de Higüey, con motivo del Día de La Altagracia, el cardenal supo interpretar el sentir de la feligresía católica y de la sociedad toda, al clamar por unidad, valor, sencillez y patriotismo para poder vadear la tormenta de pesimismo que abate el mundo de hoy.
Más que ausencia o resabios, los aciagos momentos requieren del concurso activo y decidido de todos los sectores de la sociedad en procura de asegurar amarras para evitar que la nave nacional zozobre en el impetuoso mar de la crisis económica global.
Es menester implorar a la Virgen de la Altagracia para que el mensaje del cardenal encuentre eco en el Gobierno, partidos políticos, empresariado, élites académicas, sociedad civil y, sobre todo, en el ciudadano ordinario.
Yoyito Domínguez
El profesor Gregorio Domínguez Hernández (Yoyito), quien falleció ayer a los 88 años de edad, fue un destacado instructor de educación física que también se distinguió como gran ciudadano. Su pasión por el deporte, al que se entregó en cuerpo y alma, lo llevó a ocupar durante un tiempo la secretaría general del Comité Olímpico Dominicano (COD).
Trabajó muchos años en Santiago, cultivando muy buenos amigos y granjeándose el aprecio de la comunidad. En esas labores conoció y casó con su hoy viuda Geisha, con quien procreó varios hijos.
La muerte de Yoyito Domínguez es uno de esos episodios sinceramente lamentables, porque era un hombre en quien confluían cualidades tan nobles como las de buen amigo, buen esposo, buen deportista, respetuoso y solidario.
Geisha pierde a un buen esposo, sus hijos a un buen padre y la sociedad a un gran ciudadano. ¡Paz a sus restos!

