Los hombres públicos están sujetos al escrutinio de la historia, ciudadanos y ciudadanos, pues, la verdad es el fundamento de la virtud sublime, refería Pindaro. Sin lisonjas y estudioso de la psicologia, el derecho y sociología, me permito exponer algunos rasgos del ministro de nuestras Fuerzas Armadas, teniente general Joaquín Virgilio Pérez Feliz, a quien el país debe conocer su trayectoria luminosa.
Roble de una prestigiosa familia barahonera, desde su niñez se inclina al estudio, sintiendo «inclinación a vestir el uniforme de las fuerzas armadas», sostén de la soberanía nacional y dignidad de la patria.
Sus distinguidos padres lo encauzan por las sendas de los principios, laboriosidad, fe, equidad, amor, junto a sus hermanos, entre otros, el jurisconsulto, gloria de la justicia, el derecho, la honestidad y del país, mi gran amigo Beltrán Pérez Espinosa y el doctor Elizardo Pérez Espinosa, fallecido, eminente ciudadano, profesional de la medicina, el leonismo, la farmacología y la moral.
El ministro, inicia su exitosa carrera, ingresando al Ejército Nacional como aspirante a cadete, en fecha 5 de marzo de 1970, graduándose como segundo teniente de infantería el 15 de abril de 1975.
Dentro de su preparación académica, podemos citar los siguientes cursos: Básico de infantería para oficiales, capacitación para oficiales de infantería C.1, Básico de inteligencia, paracaidismo militar, operaciones conjuntas y combinadas, comando y estado mayor.
Estos cursos han sido realizados en diferentes centros de estudios militares, dentro y fuera del país, como escuela de las Américas, Fort Grilid: Panamá, Instituto Militar de Educación Superior, Dirección General de Entrenamiento Militar, y La academia militar Batalla de las Carreras.
El teniente general Pérez Felix desde su graduación, ha ejercido funciones como, Jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional, comandante de la Tercera Brigada, Comandante de la Cuarta Brigada, comandante del Batallón de la Guardia Presidencial , comandante del Séptimo Batallón de infantería y comandante del Noveno Batallón de Macheteros.
Este distinguido sureño también ha enaltecido nuestras fértiles tierras y montañas, predicando con el ejemplo.
Pocas veces he tenido el honor de saludar al ministro Pérez Feliz, siendo la tercera el pasado año, en la VI graduación académica de postgrado del INSUDE.
Noté en esa ocasión que el alto oficial, durante largos minutos, me miraba fijamente. Igual lo miraba yo. Ojalá que de estas miradas pudiese nacer una sincera y prolongada amistad.
El Sur es cuna del patriotismo, la libertad, héroes, mártires y patriotas, remanso de la naturaleza, manantial de hombres y mujeres nobles, esforzados, pletóricos de dignidad, profesionales a todos los niveles, agricultores, obreros, amas de casa, estudiantes, militares, miembros policiales, y de todo cuanto conjuga la grandeza espiritual, material, el trabajo y la nobleza de la mayoría de quienes lo integramos. ¡Pronunciemos y escribamos con orgullo esta frase» a honra de ser sureño»!
