Opinión

El ocoeño Subero Isa

El ocoeño Subero Isa

Al hombre se le conoce por su palabra, obras y acciones, porque, al decir de Bacon: “el espíritu es el hombre”. Nadie puede dudar, salvo los miopes, resentidos sociales y ególatras, que el expresidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Jorge Subero Isa, instrumentó, organizó y realizó junto al destacado equipo de hombres y mujeres que le acompañaban, una trascendental labor y trabajo digno de la historia; restauró la Justicia dominicana.

Subero dio inicio a una revolución judicial, base del Estado de Derecho, y en actitud admirable, el gesto de prohibir a sus hijos abogados postular o llevar casos en los tribunales, un sagrado derecho del cual ellos son fieles acreedores. ¿Cuántos ciudadanos han tenido el valor de sentar tan loable precedente? Como reza el refrán, de tal palo tal astilla, y esta acción que marca jurisprudencia moral, solo la hace un hombre de estirpe, connotado ciudadano, hijo de mi entrañable amigo y empresario don Rafael Subero, siendo una lástima que no pudiera contemplar a su prole impartiendo justicia, evaluando la actitud de los jueces, pronunciando grandes discursos cada 7 de enero, enseñando a niños y adolescentes qué es la justicia.

 Subero Isa ofreció brillantez, dignidad, verticalidad, decencia, actualización. Me es imposible  enumerar todo lo que hizo Subero, porque cuando, serenas las pasiones, se escriba la historia de este culto y destacado ocoeño y su misión judicial, muchos tendrían que callarse la boca y escribir como Cervantes Saavedra: “El que vea la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo”.

Nuestra Justicia, desde 1997 hasta el 3 de enero del 2011, tendrá un antes del doctor Jorge Subero Isa y un después del expresidente de la Suprema Corte.

Corresponde al juez defender la ley, pero al mismo tiempo la humaniza. La Justicia es una balanza de apreciación serena, tiene la espada que castiga y también la espada que auxilia. Cicerón refería, que “dar buena justicia a un pueblo es el más precioso de todos los servicios.”

Lo más importante y esencial del Estado de Derecho es la lucha contra el despotismo. De ahí que la antigua Grecia mantuvo el ideal del dominio de la ley frente al capricho despótico. Decía Herodoto: “…porque las leyes son menos apasionadas que los hombres”.

  La sociedad no puede asegurar su protección, el orden, con medios y técnicas que constituyen un embelecamiento de la persona humana  y la justicia que protege estos derechos ciudadanos, debe gozar de plena independencia.

Subero Isa, es una reserva intelectual y moral a quien en el futuro le pertenece. Nuestros parabienes a los distinguidos magistrados doctor Mariano Germán, presidente del alto tribunal, y a todos los jueces que conforman la nueva Suprema Corte de Justicia, el Tribunal constitucional y el Electoral, y Dios les ilumina al dictar vuestros fallos.

El patricio Juan Pablo Duarte expresó: “La justicia consiste  con dar en dar a cada quien lo que en derecho le pertenece”.

El Nacional

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