Opinión

El “outsider”

El “outsider”

Uno de los grandes secretos del trato con los hombres consiste, para los inteligentes, en fingir menos inteligencia de la que se tiene; y para los tontos, en fingir más.”

Usualmente se tiende a subestimar a quienes se les considera inferiores o extraños, sin caer en cuenta, que, la ignorancia adquiere confianza en la medida en que se prolonga. Así, se puede distinguir –con bastante certitud- a los necios disfrazados de sabios; y a los sabios simulando ser ovejas.

Por eso, y principalmente en política, no se puede subestimar a nadie. Ya lo réferi en mayo del 2016 en este mismo diario con el artículo titulado “El efecto Trump”, en el cual explicaba las causas y circunstancias que favorecían a ese “outsider” llegar al poder de la primera potencia del mundo. En ese momento casi 40 puntos abajo en las principales encuestas.

En esa misma contienda, uno de sus principales adversarios, -y hoy secretario de vivienda de su gobierno- fue otro outsider llamado Ben Carson. EEUU no es el único escenario donde los outsiders han ganado considerable terreno político.

En Inglaterra con el Brexit se derrumbaron principales liderazgos políticos tradicionales dando paso a una revolución que actualmente tiene a otra figura de relativa distancia política, como primer ministro: Theresa May.

En Filipinas el actual presidente Rodrigo Duterte es otra muestra de que las sociedades a nivel global están cansadas del liderazgo “políticamente correcto” y han buscado respuestas en nuevos rostros; desvinculados de los escenarios y estructuras políticas conocidas.

Este fenómeno lo explica brillantemente Steve Richards en su obra “The Rise of Outsiders; How Mainstream Politics Lost Its Ways” que trata –específicamente- sobre el auge político de estas figuras.

El autor refiere, -entre otras cosas- que, la incapacidad –de parte de los actores políticamente correctos- para enmarcar argumentos basados en –al menos- esencia de la verdad, ha brindado espacio y condiciones para que los “outsiders” florezcan significativamente.

El Nacional

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