La permanente y recurrente crisis en el sector eléctrico torna urgente el pacto que se discute para abordar los problemas del sector. Es saludable la ronda de diálogo que se ha reiniciado entre el Gobierno y otros actores para acercar posiciones.
La comisión oficial se había reunido con el sector empresarial y ahora acaba de hacerlo con representantes de la sociedad civil. Se espera que del diálogo, que coordina monseñor Agripino Núñez Collado, no excluya a ningún sector.
Para nadie es un secreto que el pacto eléctrico, que forma parte de la Estrategia Nacional de Desarrollo, es más que necesario para enfrentar los desafíos de un sector que ha sido una retranca para el desarrollo.
Las elecciones no deben erigirse en óbice para la negociación. En lo que no debería caerse es en imponer en lugar de consensuar el pacto eléctrico. Los obstáculos que todavía quedan deben removerse a través de un diálogo sincero, en que el interés sea aportar y no anarquizar el proceso.

