El elemento sorpresa y el articulo relativo a la reelección presidencial, fueron los dos componentes más importantes del reciente pacto, suscrito entre el presidente de la República, doctor Leonel Fernández, y el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, ex candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano.
La firma repentina del acuerdo dejo boquiabiertos a todos, porque, a decir verdad, pocos en el PRD, en el PLD, y en la propia opinión pública, se habían preparado para ello.
No hay espacio para referirme a los antecedentes del pacto, y prefiero entrar de lleno en las derivaciones que su contenido puede arrastrar, al menos, de aquí a las elecciones presidenciales programadas para el 16 de mayo del 2012.
La cláusula mejor recibida, ha sido la que se refiere a la prohibición de la reelección presidencial, por dos mandatos sucesivos. Definitivamente, entre los grandes y pequeños partidos, y en amplios sectores de la sociedad dominicana, hay coincidencia en retornar a la reforma del 1994, en cuanto a impedir el intento de ejercer el poder por dos periodos continuos.
Pero, más que por el impedimento mismo, el efecto de mayor trascendencia de dicha cláusula, reside en la apertura que le ofrece al ex presidente, Hipólito Mejía y al presidente actual, doctor Leonel Fernández, de presentarse, el primero como candidato a la Presidencia en el 2012, y el segundo en el 2016. A lo interno del PLD, esto ha sido muy bien recibido por los partidarios del licenciado Danilo Medina, y, por qué no decir lo mismo, en el PRD, entre los acólitos del ex presidente Mejía.
En el gobierno, no obstante el doctor Leonel Fernández haberse comprometido ante el Comité Político, a no optar por un tercer mandato, la decisión del primer mandatario ha generado un dejo de nostalgia. Esto es normal, cuando el poder se ejerce durante más de un período, entre los más allegados y favorecidos.
A mediano y a largo plazo, los efectos más positivos del pacto Leonel- Miguel, van a recaer sobre el país primero; en el PLD, en tanto organización política, y en el doctor Leonel Fernández. Los dominicanos, en el mismo orden, nos vamos a beneficiar de una mejor gestión de gobierno, porque habrá menos improvisación y más ecuanimidad en las decisiones gubernamentales.
El PLD se fortalecerá, con una mayor dosis de democracia interna, y, por último, la imagen del doctor Leonel Fernández, mejorará entre sus amigos y adversarios, dentro y fuera del país.
Es imposible dejar de lado que el pacto viene a facilitar el avance de la reforma constitucional, que se lleva a cabo en la Asamblea Revisora. En lo adelante, habrá menos sobresalto, y las decisiones serán mejor sopesadas.
Se puede asegurar que, en el fondo, el pacto en cuestión, beneficia a muchos y no perjudica a nadie. Los requisitos de forma omitidos, como ha sido denunciado por ciertos segmentos políticos y de opinión, si bien son importantes, en este caso pasarán a un segundo plano.

