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El  pato

El  pato

Eduardito ha recibido dos hermosos juguetes al cumplir su primer año: un osito de peluche y un pato azul con cuatro ruedas.

El bebé todavía no sabe caminar solo; se desplaza gateando y se sienta cuando está cansado.

Entonces toma en sus brazos el osito y lo aprieta con fuerza, después le tira de una oreja, lo besa muchas veces, le tuerce la cabeza y al final lo lanza contra la pata de una mesa.

“Pobre Bruno”, piensa en pato de madera. “Este pequeñín debería jugar un poco conmigo. Yo soy más fuerte que el osito de peluche”.

Eduardito acaba de arrancándole una pata a Bruno y luego, cansado, se acuesta en su cojín y se duerme.

Su madre lo acomoda en la cuna y guarda los dos juguetes en una caja grande.

Cua-cuá el patito le dice a su amigo:

_Voy a yudarte, Bruno. Vas a ver. Yo soy un gran costurero.

Y Cua-cuá cose con hilo muy sólido marrón y con aguja y dedal la pata que Eduardito había arrancado.

_¡Muchas gracias! –dice Bruno-. ¡Ya me siento mucho mejor! ¡Qués terrible es este niño!

_¡Es tan guapo cuando duerme! -dice Cua cuá-. Ven a verlo, pero… no hagas ruido.

Los dos juguetes salen despacito de la caja y observan a Eduardito dormido.

Tiene razón _susurra Bruno-, parece un ángel.

Sólo por eso les perdono los malos ratos.

El Nacional

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