Para observar tanta desesperación y apego al poder, el PLD tiene que haber envejecido sin madurar o se ha puesto feo. Es lo que explica que esté derrochando dinero para conseguir el favor de los votantes. Otras elecciones como éstas, con tal despilfarro, y el país quedará en bancarrota.
Eso de salir apresuradamente a Nueva York para colocar 750 millones de dólares en letras garantizadas por el Estado, a una tasa escandalosamente alta, como un 75%, es el colmo del pesimismo. Sólo para comprar voluntades.
Frescos, como estaban Leonel Fernández y el PLD en 1996, llegaron al poder con los bolsillos vacíos. El partido, Bosch y sus dirigentes pueden reclamar este mérito. Demostraron que para alzarse con la victoria no era necesario estar forrados en papeletas, como estaban los reformistas.
Arrugados, marchitos y deslucidos, sin la menor credibilidad, hoy carecen del atractivo que hace quince años les permitiera alcanzar el poder político por tres cuatrienios. Han escupido para arriba: haciendo lo que le enrostraron a Balaguer, con la salvedad de que el caudillo reformista nunca cedió a la tentación de endeudar el país.
Compran voluntades, favores, afectos y amores, a cualquier precio. Perdida la frescura, Agotados los discursos que hacían la diferencia, han asumido una conducta decadente e inconsistente. Poco creativa, con más de lo mismo, reparten funditas de comida, enseres y trastes, despilfarrando el erario de la manera más odiosa y descarada. La pobreza y la falta de educación son su mayor capital político y clientelista.
Pensiones inmerecidas y por montones, tarjetas Solidaridad, Bonogás, las mismas tierras repartidas varias veces, privilegios al granel, medios comprados y silenciados, prebendas y toda suerte de francachela que irrita a un pueblo harto del mal ejemplo, la corrupción y las mentiras de sus gobernantes.
Una zafra que, pasada la presente campaña, se volverá contra los propios dominicanos empobrecidos y será pesadilla para los contribuyentes. Tales efectos se van a reflejar en los precios de los alimentos básicos, así como en carencia y altos costos de los servicios públicos. En fin, en el costo de la vida. No hay que ser un mago para adivinar que el Fondo Monetario (FMI) está al acecho, para entrar en acción después del 16 de mayo.
A todo esto, la gente se pregunta: ¿Cómo es que con tan alto nivel de rechazo, el PLD presume de mantenerse arriba en la preferencia del electorado. Igual, reclama las recias fuerzas de un PRD más combativo. Si aplicamos el lema boschista de vergüenza contra dinero, los resultados de la presente contienda deberán significar la más grande muestra de repudio a Leonel Fernández y a sus candidatos.
