En Los Principios matemáticos, el matemático y filósofo inglés Bertrand Russel (1872-1970), casi iniciando el tomo II, dice: “Nínive fue la única ciudad antigua de todas aquellas que fueron saqueadas y destruidas por Asiria, que no se recuperó jamás, por la simple circunstancia de que los ninivitas fueron totalmente ajenos a las matemáticas olvidando que para el débil ellas son su mejor lanza”.
Transcribo esta cita de una de las mentes mejor valoradas del siglo XX, para recordarles a los compañeros que integran la cúpula de nuestro partido que: 1) los pequeños deseos que puedan revolotear en las cabezas de cinco o diez de ellos no son como las bellas mujeres de expresión y bustos imponentes que nos dejan tan perplejos que quisiéramos que su mirada nos turbara o nos invitara a tocarla, y 2) que la acción política como cualquiera otra de las funciones cognitivas importantes propias de individuos o grupos sociales, políticos o de otra índole, cumple significamente una “función simbólica”, y que por eso, tal como lo afirma el filósofo Hans Gadamer en su libro Verdad y método (2010), “olvidar afrentas, ofensas, atribuciones falsas, mezquindades, miradas acusadoras, intrigas perniciosas, habladurías hábilmente publicadas, comentarios infamantes, y hasta halagos insinceros porque llevan colgando un hacha, es necesario entre descendientes hostiles de un mismo rebaño, porque el perdón le ofrece a la mente humana la oportunidad de renovarse plenamente y así avanzar hacia la construcción y conclusión de los grandes proyectos”.
Función simbólica es la capacidad que tenemos los humanos para formular y gestionar situaciones de encuentros o de reencuentros entre personas y grupos cuyas productivas relaciones previas fueron fragmentadas o aniquiladas. Manejarnos de un modo eficiente con un lenguaje de baja o nula reactividad, permite un sano encuentro cobijado por una realidad objetiva y una nueva visión de los objetivos que nos separaron.
Nuestro partido acaba de pasar, crujiendo los dientes por el nerviosismo, sobre el cortante filo del cuchillo de la división. Y si hubiese ocurrido un Apocalipsis en la organización, estimulado y precipitado por la compulsiva brutalidad verbal de muchos de los compañeros que se atrincheraron como “danilistas” y “leonelistas”, siguiendo consignas no del PLD sino de comentaristas televisivos y las redes sociales, ¿acaso no pensaron que si los ninivitas fueron destruidos por sus enemigos al creer que la lógica matemática no le servía para nada, también el partido podría haber sido despedazado por sus lengüeteros adversarios aprovechándose de la ventaja de que dimos la espalda a la razón y a la armonía?
¿Es que los compañeros “fans” de la verbosidad brutal contra sus propios compañeros no se dan cuenta que a lo interno del partido debe hacerse lo parecido a cuando usamos un remedio casero contra la enfermedad “pie de atleta”, que metemos el pie en una palangana con agua tibia y sal pero nunca a la vista de transeúntes? ¿Qué gana nuestro partido con que un congresista seguidor de Leonel menosprecie al compañero ministro de Obras Públicas, llamándole “alita corta” cuando debió talvez saludar su decisión de ir a la puja como precandidato presidencial?
Es aconsejable que en el PLD no abunden compañeros con los mismos síntomas de “Funes el memorioso”, el famoso personaje de ficción de Borges que sufrió toda clase de pesares porque lo recordaba todo; tanto que hacía promesas a las ánimas del Purgatorio para que le ayudaran a no recordar los vituperables apodos que les decían a todos los muertos de la Primera Guerra Mundial.
No olvidemos que como animales políticos que buscamos retener el poder, debemos mirar y tratar a los demás como sujetos dignos de respeto, no como a polillas. Ante las puestas de un proceso electoral necesitamos como nunca una unidad compacta y total. De ahí que el “Principio del palomar” hay que tenerlo en el foco visual. ¿Qué es lo que dice ese principio?: “Si contamos con “m” nidos y “n” palomas, podemos estar seguros de que como mínimo un nido aloja más de una paloma si n es mayor que m”.
Entonces, dado que el liderazgo del compañero presidente Medina es imposible que él pueda transferirlo, prestarlo, alquilarlo, cedérselo o arrendárselo a otros aunque lo quiera, pues la conclusión simple es que Leonel será la fuerza gravitacional que atraerá la candidatura presidencial del PLD y es en éste nido donde deben alojarse todas las palomas peledeistas, puesto que “n” es mayor que “m”.
Es prerrogativa de un loco decir verdades que nadie más dirá.
(William Shakespeare).

