En las Naciones Unidas el presidente Fernández dice que la República Dominicana no podrá cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, debido a la crisis bancaria del 2003, los precios de los combustibles, la crisis financiera global y que el país está en la ruta de los huracanes y tormentas, entre otras vainas.
Todo eso es falso o contradice declaraciones anteriores. ¿No que la economía estaba blindada? ¿Acaso la venta de los combustibles no es uno de los más lucrativos negocios del gobierno? ¿No que esta economía es la de mayor crecimiento, comparada solo con la de China Comunista?
Decir que la colocación geográfica del país es un obstáculo para el desarrollo, es un disparate que no merece ser analizado. Japón está en la ruta de los terremotos y es uno los países más ricos del mundo.
Si el gobierno no ha logrado alcanzar los objetivos se debe a la falta de políticas públicas coherentes. Se debe también a la corrupción, al despilfarro, a las nóminas y nominillas, a los cientos de secretarios y subsecretarios de Estado, a los viajes de placer del presidente con amplísima comitiva. Ningún gobierno en la historia ha manejado más recursos que el del presidente Fernández. Es el que más recursos ha captado a través de impuestos y de préstamos, elevando la deuda externa en 22 mil millones de dólares. Pero al mismo tiempo ha sido el gobierno que menos ha contribuido al desarrollo.
El presidente dice que en el país se está produciendo una verdadera revolución educativa. Otra mentira. Su gobierno es de los que menos recursos invierten en educación en todo el hemisferio. Menos del tres por ciento del Producto Interno Bruto, cuando organismos internacionales recomiendan, mínimo, un cuatro por ciento. China Comunista invierte cerca de un nueve por ciento. Hay países que invierten hasta un diez por ciento en educación.
El presidente Fernández cree que, como sólo él sabe conceptualizar, puede decir cualquier cosa en cualquier país. Que su prensa convertirá mentira en verdad, que podrá continuar engañando a la población con mentiras y falsedades.
No hay dudas, la mejor muestra de que nuestra sociedad está enferma, muy enferma, es el presidente Fernández.

