Cautela y prudencia. Estas son las dos actitudes que hay que tomar frente al anuncio del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) de que se apresta a reformar los reglamentos de ese órgano constitucional.
Los reglamentos son dos, el 1-11, general de funcionamiento del CNM, y el 2-11, para la evaluación de desempeño de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), cuestión a la que está abocado el Consejo a partir del 22 de diciembre del 2018, al cumplirse el período de siete años de inamovilidad de los jueces de esa alta corte.
El CNM no especificó si procederá a la reforma de ambas normativas reglamentarias derivadas de la Ley 138-11, que regula el Consejo, o si, por el contrario, sólo modificará el primero de los reglamentos.
Sea cual fuere su decisión, los miembros de ese órgano político deben llevar a cabo su misión con prudencia y cautela, puesto que estamos en una “arena” del procedimiento constitucional que es preceptivamente reglada por la propia Constitución, en sus artículos del 178 al 183.
Pocos órganos constitucionales tienen una especificidad procesal tan expresa como el CNM, por lo que es poco lo que los consejeros pueden agregar a las disposiciones de la Carta Sustantiva.
Pero, más aún, esta es una oportunidad para que el presidente Danilo Medina y el PLD den notaciones de apego a la institucionalidad y a la transparencia.
En otras palabras, el poder se debe cuidar del poder, no tratar de vestir con ropajes institucionales viejas prácticas conchoprimescas heredadas del pasado autoritario.
A nuestro juicio, la modificación es innecesaria e inoportuna. Pero, ante los hechos que se nos vienen encima sólo podemos pedir que el presidente Medina se haga garante como cabeza del CNM de un proceso diáfano e incluyente.
El Consejo ya dio una señal positiva al respetar el artículo 180 de la Constitución que dispone que la tres cuartas partes de los magistrados a ser reemplazados en la SCJ deben proceder de la carrera judicial y el resto de profesionales independientes del Derecho. Eso permitirá que tres de los cuatro jueces a ser reemplazados en la SCJ sean de carrera y uno abogado en ejercicio o académico.
Ahora es seguir en ese camino. Hay que evitar simulaciones que creen una ilusión de institucionalidad cuando lo que se hace es reeditar añejas prácticas de repartos políticos, incluso entre los propios jueces de carrera, quienes se pueden prestar al juego de los políticos.
Se habla que los magistrados de carrera a ser seleccionados serían jueces de cortes del interior del país alineados con el presidente Medina. Nosotros preferimos dar el beneficio de la duda y esperar una actuación decorosa del CNM.

