Opinión

   El sello balaguerista

   El sello balaguerista

El marcado autoritarismo en la concepción del orden, y la validación del uso de la fuerza como recurso para preservar la estabilidad, son elementos que identifican a Leonel Fernández como heredero de Joaquín Balaguer. El fundamento de los mismos es el desprecio por la legitimidad en el ejercicio del poder.

A la manifestación de inconformidad y descontento masivo que tuvo lugar el pasado lunes, Leonel Fernández le dio una respuesta auténticamente balaguerista.

Ordenó reprimir. El domingo, se desató la represión en Bonao, con saldo de un muerto y varios heridos. Los militares fueron acuartelados para su posterior envío a los barrios populares, y en zonas   zonas muy populosas hubo enfrentamientos. Las fuerzas represivas tiñeron de sangre la jornada de protesta. ¡Elocuente muestra de intolerancia!

Leonel Fernández laboró en el Palacio como en un día cualquiera, y el jefe de la Policía  afirmó en los medios de comunicación que la huelga había fracasado. Es el colmo del ridículo en medio de una paralización  total, y se sabe que actuó por mandato de quien lo colocó en esa posición. El presidente se quedó callado y mandó a hablar a los integrantes de su corte… Balaguerismo rancio… 

  Balaguer falleció el 14 de julio del año 2002, pero parece dirigir las acciones de gobierno de Leonel Fernández, como llegó a poner su sello en las de Hipólito Mejía entre los años 200 y 2004.

Es evidente, pues, que si en junio pasado Carlos Morales Troncoso   y otros personeros del atraso se atrevieron a invitar al país al desacreditado y sanguinario ex presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, lo hicieron porque saben que el escenario político está dominado por figuras igualmente impresentables,  que se colocaron, sin miramiento alguno, bajo la dirección de Balaguer.

Una de estas figuras es Leonel Fernández, comprometido con el gran capital y con el poder imperialista, y dispuesto a continuar sacrificando al pueblo para cumplir esos compromisos. ¿Hay mejor definición de ilegitimidad?

Se muestra como ilegítimo el actual gobierno, y se retrata la ilegitimidad del sistema político en su conjunto. La mal llamada oposición dijo apoyar el paro, pero no  combate de frente la brutalidad policial, porque también se ha servido de ella.

Los  dirigentes del despedazado PRSC contabilizaron las pérdidas que la huelga dejó al sector patronal, pero no hacen lo mismo con la miseria que ha generado la política de salarios deprimidos que es herencia de Balaguer.

A nueve años de la muerte de Balaguer, hay que lamentar que no hayan muerto con él la ilegitimidad que selló su ejercicio y el autoritarismo que hoy encarnan dirigentes que temen ser identificados como lo que son, enemigos del pueblo…

El Nacional

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