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El sueño del celta

El sueño del celta

El sueño del celta, la última novela de Mario Vargas Llosa, ganador del premio Nobel de literatura de 2010, relata la colorida vida de Roger Casement como mártir, traidor y uno de los primeros defensores de los derechos humanos. El libro se publicó en español en noviembre, y no estará disponible en inglés hasta principios de 2012.

No es la primera vez que Vargas Llosa mezcla la realidad con la ficción. El sueño del celta, cuyo título reproduce una línea de uno de los propios poemas de Casement, se encasilla en la tradición de las principales novelas de Vargas Llosa, La guerra del fin del mundo y La Fiesta del chivo. La novela tiene amplio alcance, es internacional en su contexto, se relaciona con temas políticos y proporciona al lector una cuidadosa y minuciosa disección del principal personaje.

Resulta particularmente interesante la interpretación que hace Vargas Llosa de las experiencias de Casement en América del Sur, donde estuvo involucrado en la campaña humanitaria contra el abuso de los trabajadores indígenas de la Arnazonía peruana por parte de las empresas caucheras.

“Roger Casement es uno de los primeros europeos que tuvo clara conciencia de lo que era el colonialismo y denunció sus abusos”, escribe Vargas Llosa.

“Fue un pionero. Fue uno de los primeros europeos que comprendió realmente lo que el colonialismo significó en África, en el Tercer Mundo.

Fue uno de los primeros  que atacó y destruyó la mitología construida alrededor de la idea del colonialismo como instrun1ento de la civilización”.

La novela de Vargas Llosa muestra a Casement como cónsul británico en el Congo, donde escribió un informe sobre las atrocidades que presenció allí y aguza su enfoque pocos años después, cuando el gobierno británico lo envió a investigar la situación de los indígenas que trabajaban en la extracción de caucho en el Amazonas en la región de Putumayo, en el límite entre Colombia y Perú.

Las experiencias de Casement en el Pelú y el Congo tuvieron una profunda influencia sobre su nacionalismo irlandés, ya que pasó a asociar al gobierno británico con los abusos del colonialismo. Casement, una vez que hubo consolidado sus credenciales al ser declarado caballero en 1911 por sus esfuerzos en el Perú, se retiró de la diplomacia y se dedicó plenamente a la causa del nacionalismo irlandés. Después del inicio de la Primera Guerra Mundial y la postergación de la autonomía irlandesa por parte del gobierno británico, Casement trató de persuadir a Alemania de que contribuyera a crear una Irlanda independiente. En abril de 1916 fue arrestado y enjuiciado por traición. Vargas Llosa lo cita en el juicio diciendo que «la autonomía es nuestro derecho, algo que ya no se nos puede otorgar o negar … como el derecho de sentir el sol u oler las flores o amar a nuestros semejantes». Su alegato no tuvo efecto: fue ahorcado en la cárcel de Pentonville el 3 de agosto de 1916. Su cuerpo desnudo fue arrojado a la fosa común y cubierto de cal viva.

Vargas Llosa ha explicado que «hay muchos aspectos que permanecen en la sombra en la vida de Casement, muchos aspectos que no están claros y probablemente nunca lo estarán porque era una persona muy reservada, especialmente en cuanto a su vida privada.

Casement es un personaje que molesta mucho a los propios irlandeses, a raíz de una controvertida leyenda acerca de supuestas prácticas homosexuales que se le atribuyen, sobre las que no se sabe si tienen base en la realidad o son parte de un operativo de inteligencia británica para desacreditarlo”.

Entrevistado acerca del libro, Vargas Llosa explicó que “creo que en Irlanda Casement no es todavía totalmente aceptado o comprendido. Creo que no encaja en la imagen estereotípica del héroe. No era perfecto ni un santo. Es un héroe que es un ser humano”.

(James Patrick Kiernan. Publicado en la revista Américas, de la OEA).

El Nacional

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