Perdónenme la entrada, pero parece que pertenecemos al cuadro del título de hoy; seguiré la política tratando de ser útil a mi pueblo, a mi familia, cientos de cruces de tíos, primos, 41 compadres, varios movimientos y grupos políticos que asesoro, mi equipo de trabajo político llamado Los 99, de histórica presencia donde una vez en una rendición de cuentas de Balaguer, un 27 de febrero, él destacó la gran labor que hicimos con estos equipos. No me extrañó, porque donde me meto, modestia aparte, actúo sin dobleces. Apoyamos al Balaguer histórico. Su obra no fue perfecta, sobre todo porque hubo garrapatas (como decía Bosch) que abusaron de su larga convalecencia, abusando también de su amistad ¡y hasta de su propia casa! Eso me lo confesó él mismo en histórica entrevista como 6 meses antes de despedirse definitivamente.
Ayudé también antes de eso al profesor Bosch hasta 1968. Incluso lo representé junto al doctor Pablo Solano Hernández por Constanza, en La Vega, en las elecciones del 1966 que ganó Balaguer. Nunca olvidaré que nos ganó el equipo del ingeniero Elías Brache; tampoco olvido que en uno de aquellos encuentros de campaña en Constanza mientras hablaba, un loco lanzó una piedra que hizo estremecer el local. Recuerdo que gritó el gran dirigente perredeista José Delio Guzmán: ¡Siga, doctor, que tiren y no maten! Los adversos del momento no eran los peledeístas, llegaron después. A propósito de los peledeístas, estoy pensando bien y a lo mejor termine mi carrera política aliado con ellos, porque me gusta su organización, y además respeto el compromiso político que hice con el presidente del PLD en mi casa, con mis hijos y familia y la del ingeniero Francisco Aquino García, y nos juramentamos en casa con el propio presidente del PLD, y el trabajo que hemos hecho sin algarabía, con limpieza y lealtad, ha sido incomparable e invalorable a favor de dicha causa.
Permítanme felicitar al colega Domingo Porfirio Rojas Nina por su enjundioso trabajo en El Nacional del 29 de octubre, donde destacó rasgos de un gran servidor público, el mejor recolector de la Grecia del pasado, que murió sin nada; teniendo que enterrarlo el pueblo y dotar a sus hijos por honestidad ¡Qué casualidad, todos los tocayos Arístides que conozco y son varios dentro y fuera del país son ejemplares, se me parecen a algunos nombres de la historia universal que comienzan con la J; comenzando con Jesucristo, y hay algunos de los Arístides que comenzamos con el nombre de Juan; a lo mejor se nos pegue algo. Finalmente, Presidente con todo respeto, nutra bien por favor el área médica para que pueda prevenir los brotes de enfermedades que ha traído el terremoto de Haití, como el cólera, con la basura, y las aguas caídas y arrastradas con el desborde del río Artibonito.

