Como complemento de mi columna pasada, debo señalar, que el ex candidato presidencial del PRD, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, resultó ser uno de los más aventajados de ese acuerdo. Basta decir que el doctor Leonel Fernández, presidente de la República y del PLD, le escogió como interlocutor válido dentro del PRD, hecho que pone de manifiesto su condición de líder principal de esa organización, por encima de sus contendores internos, no importa la posición jerárquica que ostenten.
En esta entrega, voy a referirme a la decisión tomada por Víctor Gómez Casanova, ex secretario general del Partido Reformista Social Cristiano, y los señores Germán Castro, senador de La Altagracia, junto a los diputados, Agne Berenice Contreras, de Elías Piña; Radhamés Fermín, de Santiago de Los Caballeros; Remberto Cruz, de Moca; de renunciar al PRSC, y pasar a las filas del Partido Revolucionario Dominicano.
Los renunciantes ejercieron el derecho que les asiste, de pertenecer al partido de sus preferencias.
En eso no cabe la más mínima discusión. Está por saberse cuáles fueron las causas y los propósitos que les indujeron a tan dramático paso, más allá de lo que han dicho y de lo que pudiera desprenderse de la fértil imaginación de los librepensadores.
En política, al igual que en cualquier otra actividad humana, nada se hace por nada, y es lógico pensar que, tratándose de un grupo de dirigentes de tanta relevancia, encabezados por quien fuera el secretario general del PRSC, el acto de traspaso fue simplemente la cara formal de un acuerdo que envuelve inevitablemente algunas concesiones.
Pecaríamos de ingenuos si le damos credibilidad al discurso de los nuevos perredeistas, en el sentido de que cambiaron de matrícula, para apoyar al ingeniero Vargas Maldonado, en razón de que éste simboliza la redención del pueblo dominicano.
El pacto Leonel – Miguel, sumado al recibimiento del segundo a bordo en la línea de mando del PRSC, y de 5 legisladores, ha despertado mucho entusiasmo en el PRD. El optimismo es tan desbordante, que algunos olvidan que faltan más de 3 años para las elecciones presidenciales de 2012.
Es oportuno recordar que la Alianza Rosada, pactada en las elecciones de medio término de 2006, entre el PRD y el PRSC, fue un fracaso total. Por demás, son más los reformistas vinculados al gobierno y al PLD, los que pudieran arrastrar a los dirigentes recién llegados al PRD.
La reafirmación del liderazgo de Vargas Maldonado en el PRD, solivianta el recelo de sus competidores. Esta situación no debe ser ignorada ni por el ex candidato ni por sus asesores. El PRD, si quiere hacer un buen papel en los torneos electorales próximos, está compelido a reforzar la unidad de los grupos internos.
Parodiando a un poeta desconocido, al ingeniero Miguel Vargas le toca repetir: Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero.

