Opinión

El turismo chino

El turismo chino

Con un enorme potencial a explotar. El número de dominicanos que viajó a China en el 2018 se incrementó en un 41%, mientras que de allá para acá el aumento de viajeros fue de un 33%. Resultados evidentes de las relaciones diplomáticas entre ambos países, formalizadas hace precisamente un año.

Para el embajador de China en el país, Zhang Run, el turismo sigue siendo “una tierra virgen”, tras informar sobre la presencia en Dominicana de una delegación de 30 miembros, entre ellos touroperadores e inversionistas, quienes lograron más 500 contactos de negocios en el sector turístico local.

La respuesta al interés manifestado por el diplomático Chino no están, sin embargo, en las halagadoras perspectivas planteadas, cuyas reacción se refleja en una pregunta, muy acuciosa, por cierto: ¿qué tipo de reacción química ocurrirá a continuación? La diplomacia, con sus oportunas sutilezas, ofrece buenas claves para la comprensión y el entendimiento mutuo, que es de lo que se trata.

Nos remitimos, en ese orden, a probables obstáculos que han impedido el aprovechamiento del verdadero potencial turístico de China, cuyas cifras son exponenciales y sostenidas desde que el gigante asiático emprendió exitosamente la presente etapa de crecimiento y desarrollo económico.

Para quienes hemos estado muy atentos al tema chino y sus implicaciones no han sido un secreto la falta de cooperación e, incluso, reciprocidad de las autoridades dominicanas en lo referente a la migración china, de paseo, negocio o formativa. Grandes y recurrentes esfuerzos de sus representantes en favor de las relaciones no han encontrado aquí similar respuesta.

Los vínculos, consagrados con el establecimiento de embajadas en Beijing y Santo Domingo, suponen un nivel de compromiso tanto formal como consistente que abre la posibilidad a la creación de canales de comunicación para facilitar las discusiones en este y otros aspectos.

Y, en lo que al turismo se refiere, estamos hablando de un país que cada año envía al mundo cada millares y millares de turistas con un apreciable poder de compra. ¿Adónde viajan? Adonde no encuentren las trabas ni el hostigamiento -desde el visado difícil hasta la entrada controlada y restringida-, conque les hemos recibido durante las últimas décadas. Trato desalentador que reduce el flujo de turistas chinos a RD.

Dar pasos en esa dirección es una de las tareas pendientes del liderazgo político y empresarial local, sobre todo del sector hotelero. La Casa de China, una fundación amiga, bien puede contribuir como órgano motor al logro de este objetivo, para lo cual se propone algunas iniciativas.

El Nacional

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