VARSOVIA, AP. Dos entretenidos partidos sirvieron para espantar denuncias de racismo en Polonia y Ucrania al levantarse el viernes el telón de la Eurocopa.
El nuevo Estadio Nacional en Varsovia, sede del partido inaugural, ofreció un mosaico de color y música en el acto de apertura del torneo.
La anfitriona Polonia parecía que culminaría la fiesta cantando victoria contra Grecia, el ejercer un dominio avasallador en los primeros compases.
Al final de cuentas, sin embargo, los polacos debieron sentirse afortunados por certificar un empate 1-1. El arquero suplente Przemyslaw Tyton le tapó un penal a Giorgios Karagounis a falta de 20 minutos para el final.
Polonia se adelantó a los 17 minutos con el gol de Robert Lewandowski. Pese a jugar en inferioridad numérica desde los 44 tras la expulsión de Sokratis Papastathopoulos por doble amonestación, a los 44, Grecia igualó con el tanto de Dimitris Salpigidis a los 51.
Los dueños de casa también terminaron con 10 jugadores, ya que su arquero Wojciech Szczesny fue expulsado en la jugada que produjo el penal, al derribar Salpigidis en el área.
A segunda hora, Rusia goleó 4-1 a la República Checa en Breslavia y quedó como líder del Grupo A.
Alan Dzagoev, con goles a los a los 15 y 80 minutos, fue la figura del equipo ruso, aparte de un magnífico desempeño de su conductor Andrei Arshavin.
Roman Shirokov (24) y Roman Pavlyuchenko (82) facturaron los otros goles de Rusia. Los checos, víctimas de una frágil defensa, descontaron mediante Vaclav Pilar (52).
Rusia, semifinalista hace cuatro cuatro años, demostró que tiene el potencia de repetir esa actuación e ir más lejos en Polonia y Ucrania.
El día comenzó con la denuncia de los futbolistas de Holanda de que espectadores polacos imitaron gritos de monos durante un entrenamiento.

