Dos mil millones de telespectadores e internautas, medio millón de admiradores, 7.000 periodistas y 1.900 invitados serán testigos de la boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton, pero lo que suscita más curiosidad entre todos ellos es «el vestido» de la novia. Cuando la futura princesa se apee el viernes de su Rolls Royce frente a la abadía de Westminster, la gente sólo tendrá ojos para este modelo que dará la vuelta al mundo en cuestión de segundos y desatará innumerables comentarios, halagüeños o viperinos en las redes sociales, mientras los imitadores ponen en marcha su maquinaria. «Es el vestido que va a recibir la atención más instantánea y mundial de la historia», estimó Edwina Ehrman, conservadora del museo Victoria and Albert de Londres que está preparando una exposición sobre moda nupcial.

