El embajador de Ecuador, Carlos López Damm, calificó hoy de irrespetuosas las opiniones del columnista de El Nacional Orlando Gómez Torres, en torno al papel de la recién formada Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).
En carta al director de El Nacional, Radhamés Gómez Pepín, defendió las opiniones que sobre el mismo tema vertieron los articulistas Lilliam Oviedo y Daniel Guerrero.
El embajador ecuatoriano sostiene que el artículo de Gómez Torres contrasta en forma burda la supuesta insignificancia económica de Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia en relación a Brasil y México.
Texto de la carta del embajador López Damm:
Me refiero a la edición del diario El Nacional del día miércoles 7 de diciembre en curso, en la cual aparecen publicados bajo los títulos de CELAC ¡Aleluya! y La CELAC, sendos artículos de los enterados columnistas Daniel Guerrero y William Oviedo quienes, identificando las motivaciones trascendentales de Latinoamérica y el Caribe, hacen una valoración de las expectativas del nuevo ente creado en Caracas con la presencia de 33 jefes de Estado y de Gobierno y representantes de similar número de naciones. Puntualizan ellos aspectos que implican el desarrollo de una política internacional soberana y la señalan como una organización de cooperación, integración y concertación, dirigida a consolidar la incidencia global de la región en la economía mundial, mediante la adopción de posiciones conjuntas y acciones coordinadas para hacer frente a los grandes retos del desarrollo económico social…
Sin embargo, por otra parte, y haciendo abstracción de su contenido, dada mi convicción y la de mi Gobierno de un irrestricto apego a la libertad de expresión, lamento y rechazo las expresiones irrespetuosas del columnista Orlando Gómez Torres, vertidas en su comentario La CELAC, ¿destinada al fracaso?, en contraste con la ponderación y respeto de los articulistas antes citados, señores Guerrero y Oviedo.
Es que el autor, tras descalificar los objetivos políticos de la nueva organización, no obstante que éstos constituyen deseo de todos los países latinoamericanos y caribeños, contrasta en forma burda la supuesta mayor insignificancia económica, de Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia con la de Brasil y México. Comparación desafortunada que, además de no tomar en cuenta las fortalezas económicas de todos estos países, deja en un predicamento lamentable a países de aún una menor extensión, población y potencialidad económica que los mencionados por el articulista.

