El consorcio Odebrecht, que en la región ha tenido que lidiar con mil y un conflictos, acaba de recibir otra dolorosa estocada con el embargo en Perú de 132 millones de dólares para el Gobierno asegurarse el pago de impuestos.
Desde que estalló el escándalo de los sobornos para conseguir contratos la imagen de la compañía, cuyos principales ejecutivos están presos en Brasil, comenzó a desplomarse. Perú es uno de los países de la región donde más se ha avanzado en las investigaciones para identificar y procesar a los sobornados por la compañía.
No solo se ha citado para declarar al presidente Pedro Pablo Kuckzynski, sino que se ha dictado orden de prisión contra el expresidente Alejandro Toledo, además de interrogarse a los exmandatarios Alan García y Ollanta Humala. El embargo de los 132 millones de dólares es una humillación que evidencia la desconfianza que se tiene en algunos países sobre la solvencia de una empresa que en el pasado era casi sagrada.

