Con los precios del petróleo en sus niveles más bajos en muchos años y los cambios políticos en Venezuela, la suerte de Petrocaribe es una incógnita. Antes que ayudar, el Gobierno de Nicolás Maduro, que se ha gastado sus ingresos en subsidios sociales para perpetuarse en el poder, está para que lo ayuden. Desde hace años afronta dificultades financieras, que han agravado la crisis de desabastecimiento y disparado la inflación y la inseguridad. Pero tras los resultados de las elecciones parlamentarias el panorama se ha tornado más incierto.
Aunque la realidad es que en los últimos años se había registrado una reducción del suministro de petróleo a través del programa crediticia.
La oposición siempre cuestionó que Venezuela “regalase” su petróleo a cambio del liderazgo regional que pretendía el finado presidente Hugo Chávez. La paradoja es que para el Gobierno podría resultar hasta un alivio que la oposición lo libere de eliminar un programa como Petrocaribe, que no está en capacidad de financiar.

