Opinión

¿En el baño y sin papel? Este robot puede ser tu héroe

¿En el baño y sin papel? Este robot puede ser tu héroe

A todos alguna vez nos ha ocurrido que llevamos prisa por ir al baño y, una vez aliviados, nos damos cuenta de nuestro error de cálculo: no hay papel en el rollo para limpiarnos. ¡Rayos! ¿Y ahora qué hacemos?.
Dependiendo del caso y las circunstancias, a veces solo nos queda ser creativos o bien aceptar el error y pasar un rato desagradable en lo que se resuelve dignamente. Si tenemos la suerte de estar en casa o en compañía de alguien de confianza, pues voceamos para pedir auxilio. Y si estamos solos, pues salimos momentáneamente del baño y resolvemos.

Ninguno de los escenarios planteados más arriba es agradable o cómodo, y quizás por lo común de la situación, Charmin en CES 2020 se botó mostrando Rollbot, un robot con la cara del oso que da vida a la marca cuya única función es llevar un rollo de papel al pobre infeliz atascado en un baño con su dignidad en veremos.

¿Cómo sabe Rollbot que alguien está a falta de papel de baño? Sencillo: se le avisa por smartphone, vía una app para los fines, y, antes de poner cara de asco ante la idea, tan solo pónganse a pensar en la cantidad de gente que va al baño en oficinas, restaurantes y centros comerciales con su teléfono en las manos.

Rollbot forma parte de una serie de iniciativas experimentales del GoLab de Charmin, una marca que forma parte del universo Procter & Gamble. Tan como sugiere la etiqueta «experimental», no hay planes de poner este robot a la venta, aunque nunca se sabe. La idea, mientras tanto, es una mirada a las posibilidades a explorar y explotar alrededor del uso del baño.

En igual categoría experimental cae SmellSense, un sensor electrónico de olores que evalúa la situación aromática de un baño para así alertar al usuario antes de ir y recibir esas bofetadas invisibles que hacen que se nos quiten las ganas de hacer cualquier cosa.

¿Adicto al smartphone? Esta silla podría ayudarte

Según un estudio dado a conocer en noviembre 2019, el estadounidense promedio revisa su smartphone 96 veces al día para ver si hay notificaciones, mensajes o llamadas sin contestar. Este comportamiento, con un nivel de compulsión similar, se repite en otras partes del mundo.

La triste realidad es que la sociedad de hoy está más que embelesada con estos aparatos, y esto se refleja no solo en la cantidad de veces que cogemos el teléfono cuando estamos «aburridos», sino también en encuentros sociales donde cada cual está absorto en su pantalla en vez de estar compartiendo.

¿Qué hacer para combatir la adicción? AgataNowak, una diseñadora polaca, propone una silla “offline” que integra un bolsillo donde las señales wi-fi, celulares y demás no llegan, lo que obliga a desentenderse del teléfono. ¿Se animan por aquí a darle una mano en su proyecto?

El Nacional

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