Cazador de ideas nuevas ;gallero de buena fe;luchador de sangre y alma Adriano Rodriguez fué
en la urbe y en el campo
imposible de vencer,
improbable de rendír,
dudoso de someter.
Nació y vivió en el campo
hasta que pudo crecer
marchando a la capital
en busca de plata y miel
como un moderno Quijote
que nada sacia su sed,
al que no logró humillarse
ni se alcanzó contener.
Hasta que arribó un dia
y lo enloqueció el querer
de una hermosa Dulcinea
que le entregó su amor fiel,
con sus miradas risueñas,
roja boca y blanca piel
que hizo dichosa su vida
con su pasión y merced.
Por eso, todos sus dias
Adriano Rodriguez fué
un Quijote de la Mancha
amo de una Dulcinea fiel,
que llenó de oro su bolsa
y su corazón de miel.

