Editorial

En las mismas

En las mismas

 Con esa retórica que le ha ganado fama de buen orador el presidente Leonel Fernández, en su rendición de cuentas ante la reunión conjunta de las Cámaras legislativas, rechazó el despilfarro del gasto público que le han atribuido distintos sectores y poco le faltó para describir un panorama optimista de la economía para este año.

Los problemas que determinaron el déficit fiscal por unos 54 mil millones de pesos con que cerró 2008, el jefe del Estado los atribuyó a los subsidios para preservar empleos y evitar consecuencias catastróficas a causa de los altos precios del petróleo en los mercados internacionales.

Sin embargo, el sector empresarial, la oposición y analistas políticos no comparten el criterio del mandatario. Sólo en la víspera más de 60 asociaciones empresariales publicaron un documento en que advertían contra nuevos impuestos y exigían austerizar el gasto público y más racionalidad en la asignación de recursos.

Al justificar y defender el gasto público el Presidente destacó incluso que era de los más reducidos en América Latina. Desmontes como los que han anunciado Barack Obama, en Estados Unidos; José Luis Rodríguez Zapatero, en España, y Oscar Arias, en Costa Rica sugieren que el ahorro es clave para encarar la crisis financiera.

Por más realista que pueda ser es difícil compartir la visión del presidente Fernández sobre las condiciones de República Dominicana frente a los efectos de la crisis internacional. Optimismo y confianza son insuficientes si no se adoptan medidas concretas, como han previsto otros países.

No hay ninguna garantía de que frente al sombrío panorama internacional el turismo y las remesas mantengan su ritmo de crecimiento, así como tampoco del futuro promisorio que el mandatario pronosticó para las zonas francas. Es más, con la revisión de los tratados comerciales que piden congresistas estadounidenses sobre el sector se cierne un porvenir incierto.

Con un discurso para justificarse todo indica que la situación seguirá en las mismas. El mandatario no anunció nada nuevo ni siquiera para sustentar su afirmación de que sólo el éxito del sector agropecuario garantiza el derecho del pueblo a la alimentación y a una nutrición adecuada.

Al referirse a la corrupción como uno de los problemas más palpitantes Fernández se conformó con reconocer que era una preocupación social y en resaltar a dos entelequias para la prevención y persecución del mal como la Comisión Etica y la Dirección de Persecución a la Corrupción Administrativa.

La pieza, en definitiva, quedó corta frente a las expectativas de la opinión pública.

El Nacional

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