Opinión

En memoria de Guzmán

En memoria de Guzmán

Abril es una época propicia para rescatar trascendentales acontecimientos relacionados con la revuelta de 9165 para restaurar la constitucionalidad, con el retorno al poder del profesor Juan Bosch, quien había sido derrocado en 1963 a través de un golpe de Estado. El papel de figuras como don Antonio Guzmán (1911-1982) es digno de resaltar no solo como esencia de su personalidad, sino entre las valiosas contribuciones para poner fin a la contienda.

De Guzmán hay luminosas facetas que no han sido exploradas. Lo que más se conoce de él es el gran valor con que en 1978 asumió la despolitización de las Fuerzas Armadas, pasando a retiro a los jerarcas militares que reprimían y aterrorizaban a la población, así como la liberación de los presos políticos y el retorno de los exiliados. Para las condiciones de una época caracterizada por la Guerra Fría y con un Partido Revolucionario Dominicano (PRD) visto con ojerizas por Estados Unidos por su apertura democrática, había que tener una vigorosa determinación para tales decisiones.

Ese Guzmán había dado, durante la guerra de abril, unas demostraciones de integridad que, en aras de la verdad, es necesario recrear. Por su condición de empresario agrario y ministro de Agricultura de la Administración del profesor Bosch se le propuso, una vez descartada la reposición del exmandatario y con la anuencia de este, presidir el Gobierno provisional como alternativa para una salida a la contienda.

Cuenta el periodista Tad Szulc que Guzmán fue sugerido por el propio Bosch durante una reunión en Puerto Rico con Abes Forta, emisario del presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson.

Si bien Guzmán no tenía la menor pizca de comunista, que era una de las condiciones que ponían los norteamericanos al que asumiera el poder, no tardaron en descartarlo con una propuesta que rechazó de plano: la de perseguir y deportar supuestos o reales izquierdistas. Esa vibrante demostración de firmeza no apartó al empresario y político, como ministro del Gobierno constitucionalista encabezado por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, de las negociaciones para buscar una salida honrosa a la contienda.

Las actas de la Organización de Estados Americanos (OEA) dan cuenta de la resaltante prueba de integridad ofrecida por Guzmán con su destacada presencia, sin dar jamás muestras de resentimiento, en todas las reuniones que culminaron con la designación del doctor Héctor García Godoy como el presidente de la República. Esa integridad, que suele no verse por el protagonismo de los miles de héroes alumbrados por la insurrección, no puede dejar de ponderarse.

Leal a sus convicciones democrátas rehusó el poder, que ganaría después con el voto popular, antes que perseguir a nadie por sus ideas políticas.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación