Ante el cuadro de grave riesgo que representa la expansión por el mundo de la gripe H1N1, la Secretaría de Salud Pública ha reaccionado de manera diligente y previsora, lo que ha evitado que esa epidemia, detectada ya en por lo menos veinte naciones, ingrese a República Dominicana.
Tan pronto la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre la presencia de ese virus mutante en México y el peligro de que se convierta en pandemia, el secretario de Salud, doctor Bautista Rojas Gómez, activó todos los dispositivos oficiales de emergencia y prevención sanitaria.
Salud Pública ha cumplido cabalmente con el protocolo diseñado por la OMS para abordar este tipo de emergencia sanitaria, con la rápida distribución de antivirales, la instalación de equipos para detectar síntomas de la enfermedad en puertos y aeropuertos y la habilitación de salas especiales en hospitales para tratar casos posibles de contagio. .Se resalta que el programa de emergencia epidemiológica incluya también un eficiente dispositivo aplicado en las redes hospitalarias públicas y privadas, para reportar y dar seguimiento a pacientes que presenten síntomas relacionados con esa influencia gripal.
El blindaje sanitario que ha impedido el ingreso de la gripe H1N1 es el fruto del trabajo eficiente, disciplinado, continuo y tesonero del secretario Rojas Gómez, quien ha estado disponible, junto a su equipo de trabajo, las 24 horas del día en el cumplimiento de un cronograma de prevención objeto de reconocimiento por parte de de la OMS y de la Organización Panamericana de la Salud. (OPS).
Mejor seria
La epidermis del Gobierno no debería enrojecer por planteamientos divergentes que surjan del sector empresarial, como tampoco el sector productivo nacional debe confundir su papel con el de pretender sustituir al aparato oficial en el diseño y conducción de las políticas monetarias y financieras.
Lo más conveniente al interés nacional sería que las autoridades escuchen y ponderen las preocupaciones del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) en torno a la situación de crisis económica que padece la nación, porque es obvio que el empresariado no desea que el barco se hunda.
En vez de azuzar inútil confrontación, lo mejor sería estimular diálogo y concertación entre Gobierno y sector privado, para preservar y generar empleos y retomar el camino del crecimiento.

