Opinión

Encuesta Gallup

Encuesta Gallup

Para Hipólito Mejía, lo bueno de la encuesta es que pese al avance de su adversario, mantiene su posición, sin perder ni una milésima. No hay dudas de que eso constituye un mérito. Prueba la fortaleza de su voto y eso es trascendente por hacerlo resistente a la estrategia del contrincante, además de obligarlo a buscar adhesiones en litorales distintos a sus nichos de apoyo, dado lo casi imposible de persuadir sus votantes.

Dos cuestionamientos han querido restar brillo a ese logro. Por un lado, se dice que la candidatura está estancada y por el otro que eso no resulta creíble, porque habiendo avanzado Danilo 9 puntos es difícil concebir que no haya descendido.

Ambos argumentos carecen de asidero. Para hablar de estancamiento de una candidatura es obligatorio partir de la puntuación en la cual se produce ese supuesto estancamiento.

Si una candidatura no avanza desde una puntuación baja, es correcto afirmar que está estancada, pero si en el transcurso  de un período refleja igual aceptación en una cota elevada, entonces más que no creciendo, lo que está es demostrando la solidez de su posicionamiento.

Lograr subir en la valoración colectiva es diferente en función de la posición desde la cual se parte. Para quien tiene 15, 20, 25 puntos, crecer resulta menos difícil que quien está colocado en 48 puntos, que es lo que tiene el candidato perredeísta.

En lo que concierne a lo increíble de que no haya bajado, la propia encuesta, comparándola con la anterior, ofrece respuestas. Los peledeístas se nuclearon en torno a su candidato, primera fuente de crecimiento de Danilo; los reformistas aumentaron su preferencia por él, segunda, y la tercera sería una mayor captación de indecisos. Esas circunstancias explican que Danilo haya crecido y no lo haya hecho en desmedro de su contendor.

El otro beneficio de la encuesta para Hipólito es que al estar polarizadas las simpatías, se incrementan las posibilidades de una decisión en primera vuelta por la nula dispersión de los votos. Por tener un 48 por ciento, podría resultarle más fácil lograr los 2 puntos para el 50%.

Tampoco es para euforias, todo lo dicho se refiere a un escenario normal, nada vulnerable al uso de recursos públicos como éste, en que el propio Hipólito, con una empresa tan cuesta arriba como su repostulación del 2004, ascendió en el último tramo de la campaña. Podría probar ahora su propia medicina.

El Nacional

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