Editorial

Energía limpia

Energía limpia

Con el inicio ayer de los trabajos de construcción en Peravia y Montecristi de dos grandes proyectos de generación de energía eólica, República Dominicana muda el despegue hacia la producción a gran escala de energía renovable, limpia o verde, lo que significa ahorro en divisas por reducción en importaciones de combustibles fósiles y mejoría en la calidad del medio ambiente.

La empresa española Inveravante invertirá unos 180 millones de dólares en levantar sendos proyectos para generar cien megavatios con el aprovechamiento de los vientos en  zonas de Las Calderas, Sabana Buey y Arroyo Hondo, en Peravia, así como en los municipios de San Fernando y Villa Vásquez, en Montecristi.

La obra, cuyos trabajos fueron iniciados con la asistencia del presidente Leonel Fernández, significa un gran salto hacia delante en la dirección de disminuir el déficit  nacional de energía eléctrica mediante la adicción de megavatios originados en fuentes alternativas vinculadas con el viento, el sol, agua y otras fuentes alternativas, como el biocombustible.

Aunque los proyectos para la producción de energía eólica o solar requieren de costosas inversiones, se garantiza siempre la rentabilidad de su operación, como lo demuestra la decisión de ese emporio ibérico de invertir aquí, el equivalente de más de 200 millones de dólares en dos plantas que generarán 50 megavatios cada una.

La Comisión Nacional de Energía tiene pendiente de aprobación casi una docena de proyectos de ese tipo, que sin dudas ayudarán a impulsar a una industria que ayudará a la economía dominicana a liberar presiones derivadas de la elevada factura petrolera.

Son numerosas las empresas que han instalado con éxito sistemas alternos de  generación eólica o solar para disminuir costos por consumo de electricidad y se sabe de comunidades rurales que satisfacen sus necesidades básicas de energía a través de paneles solares instalados por organizaciones no gubernamentales.

En ningún modo se aspira o se pretende que los más de dos mil megavatios requeridos para suplir la demanda de energía sean generados por ese tipo de fuente alternativa, pero es claro que el país saldría ganando en todos los sentidos si las autoridades promueven e impulsan proyectos que generen energía procedente de los rayos solares, los vientos, la caída de agua o  por combustibles extraídos de  rubros agrícolas.

El inicio de los trabajos de construcción de esas plantas de generación de energía eólica, en Peravia y Montecristi, se reciben como un acontecimiento singular que sin dudas ayudará a impulsar un tipo de solución o de alivio, posible, eficiente, duradero y sano a la agobiante crisis de la industria eléctrica nacional.

El Nacional

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