La idea de un compromiso solemne asusta a muchos y aloca a otros, que se vuelven tan obsesivos que, se olvidan de sus propias vidas. Estas relaciones se vuelven una especie de enfermedad que puede llevar a celos excesivos o a una especie de letargo.
Estar enamorados es la mejor enfermedad que le puede pasar a los seres humanos. Este sentimiento tiene la fuerza de revivir a cualquier moribundo y hacer inmortal al cualquier ser, pero debe llevarse la relación sin llegar a los extremos.
No es un estado para sentirse apresado, sino más bien en equilibrio perfecto de los actos y emociones.
Lo cierto es que muchas parejas cometen el error de ir al matrimonio sin tener verdadero amo o por simple costumbre o pensar que es lo que le conviene.
El libro El secreto de la felicidad familiar, resalta que los años que vivimos como adultos jóvenes solteros pueden proporcionarnos una experiencia muy valiosa para convertirnos en conyugues mas maduros y mejor preparados.
A muchas parejas les parece que vivir juntos antes de casarse les permitirá determinar si son compatibles, este ensayo, señala la sicóloga Manuela Taveraz, no permite sacar a la luz un elemento básico en el matrimonio futuro, y es el compromiso, el cual abarca mucho, incluyendo la seguridad y protección de ambos y hasta los hijos que puedan resultar de la relación.
Es cruel jugar con las emociones de otra persona creándole falsas expectativas, cita el libro.
El amor no mata, sino que revivifica al ser humano, por decirlo de alguna forma, manifiesta Taveraz, y entre sus ventajas cita que están: un visible mejoramiento del humor, modifica la conducta y ayuda a tener una vida más saludable (según estudios realizados por expertos en la materia), la felicidad envuelve y hace que los problemas pasen a un segundo plano, la gente se siente radiante y con una gran fortaleza. Baja los niveles de testosterona y aumentan los de oxitocina, la hormona relacionada con la afectividad, explica la experta.
El enamoramiento aumenta la dopamina, por lo que activa los centros del placer en el cerebro, esto es debido al rol que juega este químico en las adiciones. Esto a su vez agudiza la capacidad de focalizarse.
Por otro lado la antropóloga estadounidense Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, aclaró que «hay una razón por la que los enamoradosno pueden estar separados: el amor crea un tipo de adicción química, tal como el chocolate».

