CAIRNS, Australia. AP. La policía se apresuró el miércoles a sacar de las calles a las personas rezagadas a medida que se aproximaba un enorme ciclón a las costas del noreste de Australia, mientras los pobladores se atrincheraban en refugios o en los baños de sus casas.
Las autoridades emitieron advertencias catastróficas por la potencial devastación que se prevé para ciudades y pueblos a lo largo de más 300 kilómetros (190 millas) de costas en el estado de Queensland, un área que ya ha sido golpeada durante meses por inundaciones que mataron a 35 personas.
«Este es un ciclón salvaje e intenso», dijo la primera ministra Julia Gillard en una conferencia de prensa televisada. «Les esperan horas verdaderamente atroces a los pobladores».

