Cuando pienso en Susana Morillo pienso en alegría, en sonrisa. Cuando sea grande quiero ser como ella. Hoy la imagino con sus grandes lentes oscuros y su habitual glamour, siempre con mucho que contar. Cada uno de sus
trajes tenía una historia relacionada con una visita o una actividad de su carrera. Siempre le preguntaba y me relataba.
Cuando recuerdo a Susana recuerdo a una mujer dinámica, activa,
dispuesta. Le era imposible ver un piano sin tocarlo y me sorprendía. Le era imposible oír una buena música sin ponerse a bailar y me encantaba.
Cuando evoco a Susana siento satisfacción. Fue muchas veces homenajeadas en vida por importantes personalidades e instituciones como La Cámara de Diputados. En cada evento al que asistía recibía un homenaje al convertirse en el centro de atención. Ayer hubo canto en su entierro: oye abre tus ojos, mira hacia arriba y disfruta las cosas buenas que tiene la vida. ..Siempre pidió este canto de optimismo y alegría de Rasputín para su despedida y fue complacida.
Una vez le pregunté sobre su juventud. Le insinué que debió ser muy bella.
Me dijo que no. Que de joven fue muy boba, que ahora se sentía más linda y joven que antes porque era ahora cuando sentía que aprovechaba la vida.
De eso hace unos 10 años, Tenía unos 85.
La última vez que la entrevisté fue en el homenaje que le hiciera la periodista Cándida Ortega con la publicación de su libro sobre la Crónica Social. Me dijo que sus benditas piernas no querían caminar y que no entendía porqué porque se sentía muy bien. Así siempre fue Susana y así siempre la recordaremos. Me encantaría que muchas mujeres dominicanas lleguemos a ser como esa veterana periodista de la crónica rosa que con el paso del tiempo sigamos siendo y sintiéndonos bellas, felices, activas y que ante cada saludo podamos decir como ella: Demasiado bien para mis largos años. Quién dijo que Susana murió?XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

