¿Qué Pasa?

Entre cielo y tierra

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Quien dijo que las despedidas son tristes? Con tambora, guira y acordeón no pueden ser tristes, sobre todo si tienes con quien bailar un buen merengue apambichao y te decoran la fiesta con el tricolor de la bandera dominicana.

Nuestra despedida no puede ser triste porque hay re encuentros con amigos que queremos y poco vemos y con los que siempre vemos y luego veremos menos. Porque siempre podremos volver y volver y cada vuelta será una fiesta aunque no bailemos y solo tengamos la música por dentro.

Como puede ser triste la partida si te llevas un cofre lleno de buenos recuerdos de todo lo que hiciste, lo que fuiste y lo que recibiste. Si aún tienes muy fresca en tu memoria todas las expresiones de cariño de cada uno de los encuentros con familiares y amigos. Si sientes que te vas, pero también te quedas vivo en el recuerdo de tanta gente que vale por lo que es y no por lo que tiene.

No es triste irse aunque te vayas a un país frío desde un país lleno de calor, donde todo se celebra, hasta las despedidas de los que no quieres que se vayan. No ha sido una despedida, ha sido una serie de despedidas de la que ya perdimos la cuenta. En la que hemos degustado todas las delicias de la cocina dominicana y nos han endulzado la vida con dulces criollos.

Todo comenzó con el sancocho de Neyda, luego el cocido de Any, las creaciones de Lenin, la cena en Cotuí en casa de Ramón y Sandy, los guandules de Bienva ,  el almuerzo donde la madre con Hora Santa Incluída para desear parabienes, la parrillada de Doris y Anibal, los tacos con las chicas de Margot y un largo etcétera en el que cada uno ha preparado sus especialidades para degustarla entre familiares y amigos. Como podemos estar tristes? Con tanto amor y tantas fiestas no hemos tenido tiempo para la tristeza, luego serán los lindos recuerdos los que no nos dejarán tener tiempo para la melancolía. Gracias familia por hacer esta partida tan alegre. Hasta siempre.

El Nacional

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