Recuerdos de vacaciones
Fue un domingo inolvidable. Desayunamos en Venecia, almorzamos próximo a Milano, cenamos en Mónaco y dormimos en Francia. Era el último día de unas vacaciones en la romántica ciudad italiana y el primero de nuestra visita a la frecuentada Región de Provenza al Sur de Francia. En Venecia nos levantamos temprano para hacer los cientos de kilómetros que nos llevaría al próximo destino. Como era un camino tan largo nos detuvimos a comer en Milano. Demasiado industrializada para tener atractivos similares a los que buscábamos en este recorrido. Sin haberlo programado llegamos a Mónaco donde en poco tiempo hicimos un recorrido por su puerto, por Montecarlos y vimos la opulencia de los carros último modelo, los lujosos yates y toda la elegancia de ese pequeño país europeo. Fue culpa de un letrero porque Mónaco no estaba en nuestra agenda, pero pensamos que estando tan cerca sería un desperdicio no hacer un pequeño desvío para conocerlo, aunque esto representara llegar muy tarde al próximo hotel.
Ese domingo no era el único. Ya otras veces nos había tocado igual suerte de almorzar en un país y cenar en otro. Partimos desde París rumbo a Bruselas, luego fuimos a Alemania, donde conocimos toda la belleza del Valle del Rhin y el famoso Lago de Constanza. De camino hicimos una breve parada en Holanda.
Dormimos una noche en Los Alpes Austríacos pero antes cruzamos por Linstentain y admiramos el orden y la limpieza de algunos pueblos y ciudades suizas. El recorrido también incluyó tres días en Barcelona , una subida a Montserrat y un intento de visita Andorra frustrado por el mal tiempo. Nuestro recorrido concluyó en los Castillos de la Loira en Francia desde donde volvimos a París a descansar y a disfrutar de tantos lindos recuerdos de este viaje en el que más que vacaciones vivimos en familia una especie de estudio intensivo sobre cultura general y es que viajar es la mejor manera de aprender y conocer Entre el cielo y la tierra.

