Ahora que los más jóvenes están en casa hay que decir para la computadora lo que antes decíamos para la televisión. Ojo con esta máquina mágica que tanta diversidad ofrece. La supervisión y orientación puede quitarnos gran parte de la preocupación. Poner límites y reglas claras mediante el diálogo también. Todo o casi todo el ocio no puede ser dedicado a la Internet. Eso sería provocar que la cura sea peor que la enfermedad.
No hay que ser un profesional de la conducta para analizar el fenómeno de la Internet y la relación padre e hijos. Para muchos padres el Internet es un alivio porque motiva que los hijos salgan menos a la calle y se mantengan entretenidos sin peligros aparentes, pero cuidado. El Internet es un arma de diverso filo y es importante saber cual es el filo que aprovechan nuestros hijos. Ya sabemos de muchas historias de padres que se duermen en los brazos de Morfeo mientras sus hijos siguen despiertos hasta muy tarde de la madrugada. Si es chateando con amigos o bajando música y películas el asunto está muy bien, esperemos que así sea, pero para estar más seguros pongamos ojo.
Más mensajes
El tiempo es corto y son muchos los mensajes que nos llegan por Internet. Tantos que cada semana nos quedan varias páginas por leer. Los contenidos muy diversos y algunos tan interesantes que han influído de manera muy positiva en nuestras vidas. Hay muchos cursis pero también los hay muy relajantes, algunos que lees cuando estas desanimado y que te ponen las pilas para recargarte para todo el día, muchos llegan repetidas veces y te aburren, otros te llegan mil veces y cada vez que te llegan lo vuelves a leer por el efecto relajador que te proporcionan.
Puede que algunos resulten un tanto infantiles, otros proporcionan muy interesantes informaciones sobre científicos. Gracias a mensajes inesperados de Internet logramos informaciones que nos pueden servir para toda la vida.

