Articulistas

Entre el cielo y la tierra

Entre el cielo y la tierra

Mary Leisy Hernandez

Crónica de gatas suramericanas

Era poco más de las cuatro de la mañana, cuando las felinas fueron entradas a sus respectivas jaulas, para volar a un continente con un clima y ambiente muy distinto al que siempre vivieron.

Vida, gata brasileña de azules ojos, asumió la primera parte del largo viaje tranquila. Talvez, porque ya tuvo experiencia en el proceso sin regreso desde su país de origen hasta Bolivia. Por el contrario Mándala, mostraba con sus gritos su presencia de joven felina boliviana.

Era el día después cuando las dos cuadrúpedas se reencontraron con sus dueños en Madrid. A ambas le impidieron viajar en primera clase y tuvieron que ser cambiadas de jaulas para estar 11 horas entre maletas. Pena que no hablan para que puedan desahogarse expresando lo que sintieron en el imprevisto cambio de planes por disposición de la línea área.

En Madrid otro cambio de jaulas, para poder de nuevo viajar junto a sus dueños. Esta vez la parada fue en Lisboa con un retraso de 11 horas. De tantos cambios de aviones y países las gatitas estaban medio inmóviles.

Parecían no sentir ni hambre ni nada. Felizmente encontraron sus dueños un espacio donde descansar y hacerlas descansar con cierta tranquilidad en uno de los lounges que se alquilan en los aeropuertos, hasta que llegó la hora de partir al cuarto y último destino del tortuoso trayecto.

Luego de cuatro vuelos desde La Paz, llegaron las gatas con sus dueños a África, a Cabo Verde. Aquí seguirán siendo nuestras damas de compañía. Ya han pasado varios días de nuestra llegada y aún parece no se reponen. Mejor ese largo viaje y cambio a dar o abandonar a su suerte a quienes nos han adoptado con tanto amor en estos años viviendo en América del sur. 

Por: Mary Leisy Hernández [email protected]

El Nacional