¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernandez

Marilei@hotmail.com

Por los mercados

Bruselas, Bélgica.- Caminar por los mercados del mundo es conocer parte importante de la cultura de los países que visitas. Es la oportunidad de escudriñar en particularidades y descubrir exóticos detalles. Eso fue lo que sentimos en nuestro crucero por el Mediterráneo, cuando sin habérnoslo propuesto, hicimos un mini recorrido por interesantes mercados. Nuestra primera parada fue en Nápoles y de Nápoles a Palermo, la más importante ciudad de Sicilia. Allí, camino a su famosa catedral de estilo árabe, cruzamos por uno de sus mercados. Sentimos el fuerte olor a pescado y marisco fresco de su mar y no nos pudimos resistir a comprar y comer en medio de sus calles. Comer en los mercados es comer en libertad, sin protocolos y con la garantía de que por lo general se comen productos muy frescos. El día siguiente habíamos llegado hasta Tunisia, gracias a las ventajas que ofrece el turismo de crucero. Fue maravilloso caminar por los mercados árabes de las calles de La Medina de Túnez. Nos parecía mágico encontrarnos por primera vez en una cultura musulmana, ver una manera de vida muy distinta a la que nos tocó nacer. Allí comimos couscous, nos detuvimos a contemplar y a comprar piezas artesanales luego del típico regateo. Son precisamente los mercados, uno de los grandes atractivos turísticos de este país africano.

De Africa volvimos a Europa y tuvimos como parada el Puerto de Barcelona. Allí caminamos por la Rambla hasta llegar al mercado La Boquería, donde nos maravillamos con el colorido de los pimientos y otros productos mediterráneos entre los que nunca faltan las aceitunas. Tampoco los productos ibéricos y todo lo que distingue la comida española. Allí tomamos fotos, muchas fotos y como siempre en España comimos tapas.

Terminamos el crucero en Marsella y nos pareció una muy buena coincidencia haber hecho sin haberlo programado un pequeño recorrido por los mercados del mediterráneo. Disfrutar de ese ambiente que es mucho más que un espacio de comprar y vender, es a nuestro juicio un lugar para palpar los colores, olores y sabores de los pueblos.

El Nacional

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