¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernandez

Marilei@hotmail.com

Caminando por las calles

 

Cotuí, República Dominicana.- Vencí el miedo y salí a caminar por las calles de mi pueblo, un pueblo como todos los pueblos de República Dominicana, en el que solo se camina por las vías públicas por necesidad estrema, donde hasta para ir a dos esquinas todos toman un carro o un motor.

Me quité mis anillos de bodas y cualquier cosa que pudiera llamar la atención y caminé desprovista de todo, exepto de un aparato movil que escondí en un secreto lugar de mi ropa por si se me presentaba una emergencia.

Salí poco antes de que la sirena del cuerpo de bomberos del pueblo anunciara las 7:00 de la mañana. Crucé calles, doblé esquinas y fui pasando por diferentes barrios por los que tanto caminé en mi infancia y en mi primera juventud. Sentí que muchas cosas han cambiado, pero todo en general mantiene la misma escencia del pueblo en el que nací y crecí.

Era fin de semana en la mañana y el pueblo comenzaba a despertar con las doñas barriendo el frente de sus casas o mojando las flores, un señor caminando machete en manos y otras típicas y no tan típicas escenas como los motoristas que a cada paso me ofrecían sus servicios.

A mi cada escena me trasladaba a mi infancia en Cotuí en aquellos tiempos en los que caminar por las calles era lo más normal, en los que cada día me iba y venía al liceo a pie, cada sábado me iba a la iglesia caminando y cada domingo disfrutaba irme a dar vueltas en el parque Duarte sin necesidad de que la guagua de mi padre o el motoconchista me llevara.

Me encantó encontrarme con conocidos mientras pasaba por el Tamarindo, Los tocones, La Yuca, El tanque, La Avenida y otros barrios de mi pueblo en los que tanto caminé en otros tiempos. Pasé por barrios nuevos y aunque eran casas distintas a las de mi infancia, igual me sentí respirando el mismo aire de mi Cotuí de siempre. Cuando llegué a la casa conté mi recorrido de hora y media por medio pueblo y mi hermana sorprendida me dijo en cibaeña: “Tu ta’ loca? Te van a atracai”.

El Nacional

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