Mary Leisy Hernandez
Marilei@hotmail.com
Un día de elecciones
Bruselas, Bélgica. Ayer hubo elecciones en el país donde vivo y todo siguió tan campante como el caminador aquel. Eran elecciones regionales, nacionales y europeas a la vez y mientras unos votaban, yo disfrutaba junto a una pequeña multitud de un concierto de jazz bajo la sombra de un árbol en los alrededores del mercado de Pulgas de Bruselas.
Este domingo hubo elecciones en Bélgica, pero también hubo un interesante maratón de jazz, un festival de música en el Jardín Botánica y diversas actividades artísticas y culturales que la gente disfrutó. Era un fin de semana normal, con maravillosos días de sol como suele suceder en el mes de mayo y en los días de primavera, La gente se esmeró en salir a pasear, a aprovechar que este año la estación de las flores ha sido buena.
En Bélgica votar es obligatorio y de no votar los ciudadanos deben pagar multas, por lo que me imagino que todos o casi todos votaron, pero igual los votantes llenaron los restaurantes, los parques, los bares y vivieron un día como otro cualquiera, sin que nadie tuviera la intensión de parar el país y la vida porque era día de elecciones. Yo como no tenía que votar, olvidaba que eran días de elecciones y solo lo recordaba cuando solía encontrarme en un parque o en ciertos lugares estratégiamente seleccionados, con10 metros de propaganda distribuídos en unos varios carteles, en los que los candidatos de todos los colores y partidos compartían austeramente espacio con sus afiches. Acostumbrada a que en mi país la campaña electoral es sinónimo de ruidos, de tumba cocos, de pleitos y otras hiervas aromáticas, he disfrutado esta vez de ver las grandes diferencias. Ver por ejemplo que en un país como Bélgica los candidatos no derrochan altas sumas de dinero para llenar las vías públicas de afiches con sus fotos, tampoco organizan mítines ni ninguna otra actividad que afecte el tránsito o provoque el pánico. Esta semana que recién termina en Bruselas fue una semana como otra cualquiera. No hubo pleitos, ni heridos, ni muertos por pleitos entre simpatizantes de partidos contrarios. La vida en campaña electoral y elecciones siguió con su agitado curso. Como debe ser.
